I no caminen...
Recuerdo que crecí con mil canciones en la cabeza.
Mil pájaros que diría mi madre.
Un día paseando por el centro, me llamó la atención una chica joven en silla de ruedas.
Mi hermano me contó que llamaba Gemma, y su hermano (seguro que se quieren tanto cómo nos queríamos mi Capitán y yo) le dedicó una canción preciosa.
Su hermano no llegó a triunfar en la música, o al menos no triunfó en la forma que ahora se entiende, moviendo grandes masas, ganando discos de oro.
Pero yo aún le recuerdo sonando en el tocata de mi Capitán, cantando y rozando con las letras un corazon casi adolescente hasta sacarle brillo.
Gemma, guaita les flors,
que son boniques.
Gemma, guaita les flors,
i no caminen...
Gemma, mira las flores, si son bonitas.
Gemma, mira las flores, y no caminan...