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Discos Míticos

Discos imprescindibles, discos famosos, discos malditos... una selección de los mejores álbumes de la música moderna.

19 Agosto 2008

Version 2.0 - Garbage

El caso de la banda escocesa-norteamericana Garbage es cuando menos curioso. Concebido como original propuesta de dar un paso más allá en el grunge, asimilando en el novedoso estilo nacido en Seattle la utilización de la electrónica, resultó sin embargo un proyecto que, salvo el inquebrantable apoyo de sus fans, fue entre ninguneado y masacrado sin piedad por multitud de críticos con más bien pocas luces. La intención del influyente productor Brian "Butch" Vig (figura fundamental en el resurgir de la música estadounidense de los noventa como productor de discos capitales como Siamese Dream de The Smashing Pumpkins y sobre todo el Nevermind de Nirvana), junto con sus amigos Duke Erikson y Steve Marker (las otras dos patas de aquel banco que eran los ahora míticos estudios Smart) fue visto, en general, como un intento de laboratorio y no como una auténtica banda. Además, la inteligente inclusión de la electrónica, por medio además de una producción impecable, en el rock de los noventa, tampoco se aceptó con la naturalidad que merecía, sino que por el contrario fue muy protestada.

Lo cierto es que tras su impecable primer trabajo, Garbage dieron un paso más en su propuesta en su segundo álbum, Version 2.0, título que dejaba a las claras la pretensión de ir un poco más allá de lo conseguido hasta entonces. Y sin duda lo lograron, puesto que el siempre problemático segundo disco, el de la confirmación o de la decepción, resultó ser en este caso una obra maestra y uno de los más interesantes discos de unos años 90 a los que ya les faltaba poco para despedirse. y la personal vocalista escocesa Shirley Manson consiguieron presentar un disco impactante, una perfecta conjunción rock-electrónica con una producción de lujo y una magnífica colección de canciones, de lo que da fe la enorme calidad de los nada menos que cinco singles que se extrajeron para su promoción.

El arranque del disco es impecable. Temptation waits muestra, en su mezcla de estilos, imaginativa utilización de sonidos, distorsión de guitarras, y electrónica, lo que el grupo ofrece. Un magnífico arranque que se ve rápidamente superado por ese rock sucio con retazos electrónicos y potente y machacón estribillo que se ofrece en uno de sus mejores temas, la impecable desde su mismo inicio I think I'm paranoid, mientras que, por contra, un pop-rock más limpio y acelerado se muestra en When I grow up, una de esas canciones que funcionan como un reloj suizo en los directos por su capacidad para hacer bailar.
Medication pasa por ser la más genuina reconstrucción del grunge de la banda, un tema con unas estrofas lentas a modo de balada cortadas bruscamente por un estribillo dominado por guitarras distorsionadas. A continuación, Special, pegadizo pop-rock de enérgico estribillo, y Hammering in my head, uno de los temas más electrónico y experimentales del disco, un potente ejercicio de música de baile muy diferente de lo que solía escucharse en las pistas de baile.

La segunda parte del disco arranca con la célebre Push it, complicadísima conjunción de segmentos melódicos realizados con diferentes instrumentos, más de cien loops, y un sorprendentemente certero sample del tema Don't worry baby, de Beach Boys, apoyado además en un deslumbrante videoclip que recibió multitud de premios. Un temazo para la historia. Le sigue The trick is to keep breathing, un inteligente y compacto medio tiempo en el que se luce la voz de Shirley acompañada por variedad de instrumentos en segundo plano. Dumb recupera la parte más electrónica de la banda, aunque en esta ocasión las guitarras cobran mayor protagonismo, mientras que Sleep together regresa a la sonoridad típica de la banda y su mezcla de estilos.

Para finalizar, Wicked ways, con su curioso uso de secciones rítmicas y estribillo enérgico y brillante, y una sorprendente balada de gran delicadeza, You look so fine, una belleza con la que no puede acabar mejor el disco.


Considerados de forma harto injusta como una banda de artificio (sólo hay que escuchar con atención sus malévolas letras o ver alguno de sus impactantes directos para darse cuenta de hasta qué punto esa apreciación es un completo error), ni siquiera con la presentación de uno de los mejores álbumes de la década consiguió el respeto que merecían. Bastó un trabajo inferior (su siguiente disco, Beatiful -Garbage-) para aparecer un ruidoso coro de "ya te lo dije" que ni siquiera su último disco, el interesante Bleed like me, amén de su magnífica obra anterior, pudo apagar. Pero según mi parecer es de justicia recordar, por tanto, el trabajo de la banda, y en particular este magnífico álbum como una de las mejores puntas de lanza del rock electrónico, para encontrarse con un grupo tremendamente interesante y talentoso que nunca fue demasiado tomado en serio.

Version 2.0
Temptation waits (4:36)
I think I'm paranoid (3:38)
When I grow up (3:24)
Medication (4:08)
Special (3:43)
Hammering in my head (4:52)
Push it (4:02)
The trick is to keep breathing (4:11)
Dumb (3:50)
Sleep together (4:03)
Wicked ways (3:43)
You look so fine (5:22)

1998. Mushroom Records.
Compuesto por Garbage.
Producido por Garbabe.

Tags: garbage, musica

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21 Julio 2008

Rhythm Nation 1814 - Janet Jackson


Cuando se es parte de la familia de un mito de la música no es fácil labrarse una carrera musical propia; de hecho, resulta bastante inusual. El caso de Janet Jackson, la más pequeña de los hermanos Jackson es, en este sentido, especial. Los 80 eran, en lo que respecta a la nueva música negra alejada de los esteoripos de los guettos, de su hermano Michael (y de Prince, pero esa es otra historia). Como sucediese con el resto de los hermanos de la familia Jackson, Janet tenía bastantes tablas desde pequeña, aunque su carrera musical, en serio, comenzase en 1982. Después de dos álbumes irregulares y flojos, Janet contacta con los famosos productores Jimmy Jan y Terry Lewis, co-fundadores junto con su amigo Prince del sonido Minneapolis y de buena parte de la nueva música negra, y juntos realizan el excelente disco Control. Tres años después, en 1989, llega el momento de la verdad, el lanzamiento del álbum que consagre definitivamente a la artista, la aleje de la alargada sombra de su hermano, y le otorgue el merecido reconocimiento de la crítica y el público, comenzando una magnífica trilogía de álbumes poco conocida y valorada en Europa, pero que convertirá a Janet Jackson en una de las (pocas) artistas femeninas más importantes de la época.

Rhythm Nation 1814 es, como su título sugiere, una decidida apuesta por la música bailable en lo musical, recogiendo sabiamente los elementos más llamativos e interesantes del R&B para mezclarlos con la rotundidad de los nuevos ritmos de la música rock, de baile e incluso industrial, al tiempo que las letras hablan de temas comprometidos como el racismo, las injusticias sociales, la inutilidad de la violencia, a lo largo de un puñado de canciones magníficas (llegaron a extraerse siete singles, y Janet se convirtió en el primer artista -sin distinción de sexo- en encumbrar las siente canciones al numero 1 del Billboard americano en un lapso de tres años). Las más de doce millones de copias vendidas de este majestuoso trabajo repleto de energía y placer por el baile supusieron el espaldarazo final de la artista para ser aceptada como tal.

El disco se estructura a partir de unos cortos interludios que sirven de presentación entre los temas (y pese a su brevedad tienen su significado y están ahí por una razón) que trasladan al oyente a cada tema largo del disco. Unas campanas lejanas y Janet rezando nos conducen al arranque del disco, Rhythm Nation, y en un disco orientado al baile es la mejor forma de empezar. Un tema poderoso, profundamente rítmico, con estrofas enérgicas y estribillo cantando por un coro, que anuncia lo que va a ser casi una constante en el álbum. Un zapping televisivo lleva a State of the world, que utiliza recursos y producción similar para mantener la homogeneidad del disco, siendo de nuevo un tema bailable aunque de letra oscura. The knowledge vuelve a insistir en similares sonidos y producción, aunque la estructura del tema es más experimental, con una extraña sección rítmica y multitud de samples y efectos.
Llegamos al primer single extraído del disco, la imponente Miss you much. Una delicia bailable con un comienzo que despista un poco pero que pronto nos lleva a una machacona sección rítmica y la voz de Janet cantando unas estrofas pegadizas que llevan a un estribillo más pegadizo aún, conformando una de esas canciones que inevitablemente hacen bailar. Se continúa con un medio tiempo tremendamente pegadizo en la excelente Love will never do (without you), con una producción aparentemente invisible pero sobrecogedora, y tras más de veinte minutos de orientación hacia la danza, llega la balada Livin' in a world (they didn't make), aunque pronto se regresa al ritmo con un nuevo y aún mejor bloque bailable que comienza con Alright, en el que de nuevo destaca el ingenio de las numerosas secciones rítmicas dobladas para acompañar el canto de la norteamericana. Y se termina de concretar total y maravillosamente con una canción para la historia: Escapade. Compendio de todo lo escuchado en el disco, es uno de esos temas que lo tiene todo. Un ritmo perfectamente medido, producción de lujo, estrofas pegadizas, estribillo contagioso... un temazo.
Y aún no repuestos de la canción anterior, otro interludio y el momento más rockero del disco, Black Cat, una canción que recoge lo mejor del rock (su ritmo, su estructura, su energía) y lo lleva totalmente a su terreno para presentar otro tema magnífico dominado por una guitarra de nivel que lleva la voz cantante sobre un ritmo enérgico y a una Janet que canta demostrando la interesante variedad de registros de su voz.
El disco finaliza de forma más calmada, a través de tres temas más tranquilos y melódicos. En primer lugar, Lonely, un medio tiempo con una bonita guitarra española utilizada sin clichés. A continuación, Come back to me, R&B de primer nivel, y para finalizar la hermosa Someday is tonight, que parece un curioso cruce entre la música de Pet Shop Boys y una balada de música negra de siempre.
El disco se cierra en falso de una doble manera: Interlude: Livin'...In Complete Darkness es el interludio más largo del disco (más de un minuto), por lo que en cierto modo se convierte en una canción incompleta, al tiempo que finaliza con unas campañas lejanas... que son las del arranque del álbum, por lo que si se escucha en modo de repetición no se apreciará un final del álbum sino que éste es un bucle.


Era Rhythm Nation 1814 (referencia a un famoso poema, y en el que los números 18 y 14 corresponden con las letras R y N del alfabeto inglés), un disco que Janet Jackson necesitaba para ser valorada por sí misma. Ya con su anterior trabajo, Control, había demostrado que podía labrar una carrera más que interesante sin ser comparada con su hermano Michael. Asimismo, supuso el punto de arranque de unos años realmente buenos, en los que presentaría otro par de álbumes que conformarán una trilogía envidiable: Janet, y sobre todo The Velvet Rope. Más introspectivos y personales, con un punto menor de comercialidad. Pero RN 1814 consiguió el punto justo de comercialidad y calidad, convirtiéndose por méritos propios en uno de los mejores álbumes de la década. Y hoy en día suena bastante más novedoso que muchas pretendidas obras que presumen de haber inventado algo.

Rhythm Nation 1814
-Interlude: pledge (0:47)
-Rhythm nation (5:31)
-Interlude: T.V. (0:22)
-State of the world (4:48)
-Interlude: race (0:05)
-The knowledge (3:54)
-Interlude: Let's dance (0:03)
-Miss you much (4:12)
-Interlude: come back (0:21)
-Love will never do (without you) (5:50)
-Livin' in a world (they didn't make) (4:41)
-Alright (6:26)
-Interlude: Hey Baby (0:10)
-Escapade (4:44)
-Interlude: No acid (0:05)
-Black Cat (4:50)
-Lonely (4:59)
-Come back to me (5:33)
-Someday Is Tonight (6:00)
Interlude: Livin'...In Complete Darkness (1:07)

1989. A&M Records.
Compuesto por Janet Jackson, Jimmy Jam y Terry Lewis, excepto The knowledge, Miss you much, Love Will Never Do (Without You), y Livin' in a World (They Didn't Make) (Jimmy Jan y Terry Lewis), y Black Cat (Janet Jackson).
Producido por Jimmy Jan y Terry Lewis, Janet Jackson, Jellybean Johnson, y John McClain.

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26 Junio 2008

The Doors - The Doors


No hay muchos debuts en la historia del rock comparables al primer álbum publicado por The Doors, de homónimo (¿o simplemente inexistente?) título. Un trabajo que contiene no una, sino nada más y nada menos que tres de las mejores canciones de finales de siglo no tiene más remedio que convertirse en un disco histórico. Como así es.
Después de más de un año de presentar su música por distintos clubes californianos, la banda firma con Elektra Records en 1967, y para su primer álbum presentan sus canciones favoritas, las que mejor respuesta han tenido del público, las mejores, en definitiva. Una magnífica forma de tamizar lo mejor de su obra que redunda en la presentación de una serie de temas impresionantes redondeados con cotas insuperables. Además, el grupo recoge a la perfección las influencias del momento, de forma que en sus canciones se aúnan letras de gran fuerza poética (responsabilidad de ese icono del rock que es Jim Morrison) con un sonido original y único, al que de modo fundamental ayudan los alucinógenos teclados de Ray Manzarek, que tanto han hecho para ofrecer ese sello único e inimitable de la banda que tan inconfundibles los hace, sin olvidar la importantísima aportación de dos músicos a la sombra con una enorme profesionalidad, tanto la excelente guitarra de Robby Krieger como la batería de John Densmore.

¿Puede abrirse mejor el disco que con esa hipnótica línea de bajo que conduce a la inconfundible voz de Morrison que repite incesamente Break on trough (to the other side) acompañado por una sorprendente línea de órgano eléctrico? Seguramente no, si se presenta una canción para la historia, salvaje muestra de rock enérgico en estado puro.
Soul Kitchen es una muestra de pop-rock de la época, con mucho sabor hippie, en el que el medio tiempo de las estrofas se rompe con un estribillo rockero en el que se mezcla la voz de Morrison con teclados de complejas líneas. A continuación, The crystal ship, una balada de impecable factura, en la que la línea principal de piano es especialmente destacable, la polémica Twentieth Century Fox en la que Morrison no se refiere, precisamente, a la productora audiovisual, sino a las mujeres liberadas del momento con un apelativo políticamente muy incorrecto, y la excelente versión del tema Alabama song, con su estructura tan cabaretera, que se integra perfectamente en el disco.
Y entonces llega otra explosión: Light my fire, el segundo tema absolutamente mítico del álbum y seguramente el más reconocido de la banda. Compuesto por Robby Krieger, es una perfecta muestra del sonido Doors, con un Ray Manzarek en estado de gracia creando líneas de teclado apabullantes y en particular una sección instrumental para quitarse el sombrero, y un Morrison en su salsa jugando con su voz y con letras sexualmente evocadoras.
La segunda versión del álbum es Back door man, mostrando la clara deuda en las influencias del grupo con el rock de los 50. Le sigue I looked at you, pegadiza muestra del talento unificado de la banda, con sonidos de palmas y base rítmica para el lucimiento de Densmore, y la balada End of the night, ensoñadora y lisérgica. Nos acercamos al final, primero con la excelente Take it as it comes, de nuevo una excelente muestra del talento de los distintos componentes del grupo, un rock californiano rápido y pegadizo, y después... The End.

The End. Once minutos de minimalismo sonoro. Una letra repleta de delirantes imágenes y metáforas sobre el complejo de Edipo. Una primera línea de texto inolvidable. Apenas unas notas de guitarra y ritmo apagado de crótalos. Mitad cantada, mitad recitada. Con interludios instrumentales puramente sesenteros, en su mejor faceta. Y una estructura absolutamente impredecible. Hipnótica. Sobrecogedora. Imposible.

Jim Morrison, sin olvidar a sus imprescindibles compañeros de viaje, consigue comenzar la carrera de su banda de modo inmejorable, con un trabajo totémico y ejemplar. Un disco imprescindible, en el que The Doors recogieron variadas influencias para alumbrar un sonido único, totalmente reconocible e inimitable, convirtiéndose en puntales y referentes de toda una nueva forma de hacer música. Y que los lleva, de inmediato y con toda justicia, al olimpo del rock.

The Doors
-Break on through (to the other side) (2:29)
-Soul kitchen (3:34)
-The crystal ship (2:34)
-Twentieth Century Fox (2:33)
-Alabama song (whiskey bar) (3:19)
-Light my fire (7:07)
-Back door man (3:33)
-I looked at you (2:21)
-End of the night (2:52)
-Take it as it comes (2:16)
-The end (11:41)

1967. Elektra Records.
Compuesto por Jim Morrison, excepto Light my fire (Robby Krieger), Alabama Song (Bertolt Bretch y Kurt Weill) y Back door man (Willie Dixon).
Producido por Paul A, Rothchild.

Tags: the doors, musica

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2 Junio 2008

Songs of sanctuary - Adiemus


El músico galés Karl Jenkins tenía en 1995 una bien ganada reputación como músico, pero fue su proyecto Adiemus el que le otorgó fama mundial. Reclutado en los primeros 70 para formar parte de Soft Machine, del que se convertiría en puntal importante de los últimos discos oficiales de la banda, Jenkins, sin embargo, se alejaría de aquellas propuestas durante algunos años, realizando trabajos en los que su formación clásica, a la que añadió su curiosidad por otras sonoridades (celta, africana) darían como resultado un inesperado éxito con un jingle para una compañía aérea que fue recogido en varios recopilatorios de música new-age (etiqueta que aborrezco, por cierto). Dicho éxito animó a Jenkins a desarrollar el proyecto Adiemus, así que, ayudado por su amigo Mike Ratledge y la portentosa voz de Miriam Stockley, dio forma a un disco que sorprendió por su enorme calidad, y que por derecho propio se ganó el respeto de crítica y público desde el mismo momento de su lanzamiento.

El disco comienza con un tema que resume perfectamente gran parte de la propuesta de este proyecto. Recuperado a partir de la música de un spot publicitario realizado algún tiempo antes, la conjunción de melodías de instrumentación clásica y cinematográfica con otras como flautas y percusiones étnicas, con voces que sugieren estilos africanos, gospel, y coros orquestales, se reúne en Adiemus (el tema) de forma inmejorable. El repique de campanas seguido de una larga y hermosa introducción de cuerdas nos lleva a un medio tiempo en el que de nuevo se mezclan secciones de cuerda con las voces dobladas de Miriam Stockley en el tema más largo del disco, Tintinnabulum, en el que insiste en la onírica y original propuesta del proyecto con otro tema que, sin embargo, es totalmente distinto al anterior.
Cantus inaequalis le da aún mayor importancia a las voces, doblando la voz de Miriam en distintos tonos para un corto y curioso tema, mientras que Cantus insolitus hace lo propio pero dando mayor relevancia a las instrumentaciones, en un tema lento y majestuoso, más cercano a las propuesta de los clásicos. In caelum fero es un tormenta instrumental, un magnífico collage de enérgicas secciones de cuerda adornadas por llamativos coros femeninos que se convierte en uno de los mejores momentos del disco. Cantus iteratus se monta sobre una marcada sección rítmica sobre la que se deslizan dos secciones cantadas, una de estilo clásico y otra que recuerdas sonoridades africanas, y que se van repitiendo una y otra vez durante todo el desarrollo del tema.
Amate Adea vuelve a recuperar la sonoridad más clásica con su tratamiento en las cuerdas y las voces, mientras que por contra Kayama es el tema que más aire africano tiene desde los coros iniciales (sorprende que suenen a niños, cuando hay que recordar que todas las voces grabadas pertenecen a Miriam Stockley, y sin tratamientos electrónicos fuera de la mezcla final). El disco se cierra con la corta Hymn, un tema juguetón con varias líneas vocales y melódicas.


En retrospectiva, la propuesta de Jenkins era un caballo ganador. Su afortunada mezcolanza de música orquestal con toques variados étnicos, junto con un sistema similar al utilizado por Enya para su particular sello (una voz femenina espectacular grabada en multitud de tomas sin tratamientos artificiales para obtener como resultado una sonoridad especialmente llamativa), unido todo ello al talento para desarrollar temas de calidad, sólo podía dar como resultado un gran disco. Sería, sin embargo, ninguneado quizá precisamente por ser catalogado como new age, como mera moda del momento, y de hecho los posteriores trabajos publicados bajo el nombre de Adiemus son tan interesantes como el primero. Finalizada (por fortuna) la fiebre de aquellos años, discos que eran propuestas musicales de primer orden y que se vieron mezclados en las mismas estanterías con discos insustanciales destacan por méritos propios sin ningún esfuerzo. Este es uno de ellos.

Songs of sanctuary
-Adiemus (3:48)
-Tintinnabulum (10:57)
-Cantus Inaequalis (3:13)
-Cantus Insolitus (5:35)
-In Caelum Fero (7:45)
-Cantus Iteratus (6:36)
-Amaté Adea (5:12)
-Kayama (8:06)
-Hymn (2:38)

1995. Virgin Records.
Compuesto por Karl Jenkins.
Producido por Karl Jenkins y Mike Ratledge.

Tags: adiemus, musica

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12 Mayo 2008

Homebrew - Neneh Cherry

Tras su prometedor y enormemente interesante debut, Raw like sushi, la artista de origen sueco Neneh Cherry presenta en 1.992 su segundo trabajo de estudio, una pequeña y poco conocida joya titulada Homebrew que, por méritos propios, se convertirá en uno de los más interesantes discos de aquel año. Si la acertada fusión de R&B, rap y pop de su debut la convertirá, de hecho, en claro antecedente del sonido Bristol (no en vano supo rodearse de personajes fundamentales de lo que sería aquel movimiento, como Bomb the bass y sobre todo alguno de los miembros fundadores de Massive Attack), en su segundo álbum incluye un nuevo elemento en dicho movimiento: el jazz. Las obvias influencias de Neneh, hijastra del trompetista del jazz de vanguardia Don Cherry, hacían este paso inevitable desde el momento en el que la artista decidió que el inesperado éxito de su primer trabajo no la iba a convertir en un producto comercial al uso. Manteniendo sus letras combativas de mensajes feministas y comprometidos, una cuidada producción que no pretendía ser comercial, y un tempo en general sosegado y melódico, parecía evidente que el disco no sería un éxito. Pero quienes seguíamos a Neneh desde su debut no nos quedamos en absoluto defraudados: todo lo contrario, puesto que junto con su marido Cameron McVey aka Booga Gear nos entregó un álbum realmente magnífico tanto desde el punto de vista de su propuesta musical como por unas letras brillantes y llamativas.

El arranque de Homebrew es tan corto como intenso: Sassy ofrece en apenas dos minutos y medio la curiosa fusión de una arrebatadora base de piano puramente jazzistica, y el fraseo rap de la propia Neneh a la que le acompaña Guru, del dúo Gang Starr. Le sigue Money Love, el single de éxito del disco, acertada reunión de música urbana con un pegadizo riff de guitarra rockera a cargo de Jon Sharp, de Trout. Un arrebato de energía que se templa con la que para mí es la joya del disco, un medio tiempo pop-soul con arreglos de cuerda sintetizada realmente deliciosos para un tema realmente magnífico, Move with me.
I ain't gone under yet supone, por otro lado, el momento más atrevido del disco, en el que la base jazzística es aún más profunda y obvia, fusionada por el rapeo tranquilo de la artista. Con Twisted se recupera un tono más bailable, un medio tiempo soul muy agradable. Buddy X, el otro single extraído del álbum, es un tema bailable de música negra desde la base rítmica hasta los coros del estribillo. Otro momento memorable del disco llega con Somedays, un tema 100& trip-hop basado en una línea de piano que emula la famosa melodía de la sonata nº14 Claro de Luna, de Beethoven, sobre la que Neneh canta otro medio tiempo de forma muy expresiva.
Otra sopresa llega con los acordes iniciales de Trout, que desde el principio suenan a R.E.M. Intuición que se resuelve casi de inmediato, cuando la inimitable voz de Michael Stipe hace acto de presencia. En efecto, se trata de una curiosa colaboración entre el vocalista de la banda norteamericana y Cherry, y entre ambos firman una curiosa canción que tuvo bastante aceptación en los circuitos underground de la época.
El final del disco es aún más ambiental y sumamente interesante. Peace in mind es otro medio tiempo con sección de cuerdas sintetizadas medio ocultas por la percusión que se desarrolla calmosamente mientras Neneh canta de forma evocadora. Red paint cierra el disco de forma similar pero aún más deslumbrante, con unas estrofas cantadas especialmente brillantes y pegadizo estribillo de sabor pop-soul. Un temazo con el que se cierra de modo inmejorable un excelente disco.


En cierto modo, Neneh Cherry fue una adelantada a su tiempo. Su temprana y precursora contribución a uno de los movimientos musicales de los 90 que más han hecho hablar (el trip-hop) ha pasado injustamente desapercibida. Su acertada fusión de estilos la llevó, durante su corta pero excelente discografía, por caminos que muchos otros seguirían después recogiendo las mieles del éxito. Los exitosos temas de su primer álbum (como Buffalo Stance, una de las mejores canciones del año 1.989) y su imagen atractiva, hicieron pensar a más de uno que estábamos ante otro producto de moda lanzado por las discográficas. Tres años después, otro magnífico álbum que superaba un debut muy interesante y válido, no lograría desmentir aquella errónea percepción. Como siempre suele suceder, el tiempo ha servido para poner las cosas en su lugar, y Homebrew puede presumir de ser uno de los más interesantes trabajos, de largo además, de aquellos años.

Homebrew
-Sassy (2:33)
-Money Love (3:39)
- Move with me (5:18)
-I ain't gone under yet (4:03)
-Twisted (4:37)
-Buddy X (2:49)
-Somedays (3:35)
-Trout (5:03)
-Peace in mind (5:34)
-Red paint (5:28)

1992. Circa Records.
Compuesto por Neneh Cherry y Booga Gear, excepto Sassy y I ain't gone under yet (Neneh Cherry, Booga Gear y Gang Starr), Money Love (Neneh Cherry, Booga Gear y Jon Sharp) Trout (Neneh Cherry, Booga Gear, Michael Stipe y Jon Sharp), y Somedays (Neneh Cherry, Booga Gear y Geoof Barrow).
Producido por Johnny Dollar, Neneh Cherry y Booga Gear.

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7 Mayo 2008

Travelogue - The Human League

Antes de la escisión que llevaría a Philip Oakey por un lado (manteniendo el nombre de la banda y repartiendo las ganancias como contrapartida contractual) y a sus ex-compañeros Ian Craig Marsh y Martyn Ware por otro (B.E.F. como base compositiva y Heaven 17 como plataforma de sus temas menos experimentales), The Human League eran, en los últimos estertores de los años 70, los encargados de recoger las enseñanzas de Kraftwerk para cambiar la estructura del rock británico, convirtiéndose para ello en el primer grupo de las islas completamente electrónico. Aún más: incapaces de poder adquirir los magníficos sintetizadores analógicos de la época (con precios generalmente prohibitivos), construyeron sus propios instrumentos a partir componentes electrónicos básicos. Con el convencimiento (y la osadía de la juventud) de que la música de Kraftwerk era claramente superable y de que era posible componer canciones sin la frialdad de los alemanes, con más garra y calidez, compusieron un buen puñado de canciones repartidas en varios EPs y dos larga duración de enorme importancia por lo que supusieron para la historia de la música... aunque paradójicamente siempre pasan bastante desapercibidos: Reproduction, y Travelogue.

Travelogue es el segundo álbum del trío (cuarteto si se incluye a Adrian Wright, director visual de los originales, novedosos e influyentes planteamientos escénicos del grupo) y uno de los más importantes de la música electrónica del siglo XX. En él se conjuga a la perfección el ideal que nace en Alemania de realizar música exclusivamente con instrumentos electrónicos con la británica búsqueda de la melodía atrayente y dinámica. Arranca de modo inmejorable con la marcial The black hit of space, con un estilo muy industrial de ritmos marcados, marcando el camino que posteriormente recorrerían bandas electrónicas ajenas al synth-pop. A continuación, versionean el tema Only after dark de Mick Ronson utilizando bases electrónicas sobre las que juegan con voces superpuestas. Life kills, con su ritmo rápido y efectos de sonido, supone un acercamiento más melódico de su propuesta, acercamiento que se concreta totalmente en la excelente Dreams of leaving, casi desnuda en las partes cantadas e interrumpida por secciones instrumentales de altura.
Toyota city es un instrumental juguetón y evocador, mientras que Crown and a baby recupera el toque industrial para una canción sucia con hipnótico estribillo. The Touchables es uno de los momentos más melódicos del disco, aunque se atreven con unos curiosos compases que parecen dejar incompletas las melodías que acompañan a los cantos. Gordon's Gin es una curiosidad, una versión acelerada y enérgica de un jingle instrumental de la época con el que se anunciaba dicha ginebra que se integra perfectamente en el disco.
Una conjunción de ruidos y ritmos inicia Being Boiled, el primer sencillo de la banda que no fuera publicado en su primer larga duración Reproduction y que data de 1978. Ritmo sincopado, palmas regrabadas, estrofas hipnóticas para un tema imprescindible y mítico que tantas influencias provocó. El disco llega a su fin con WXJL tonight, de nuevo marcando el camino de lo que el synth-pop convenientemente trabajado sin convencionalismos podía ofrecer.


Después de dos discos tremendamente interesantes, el éxito no acababa de llegar. El choque entre Oakey, que se decantaba por una mayor accesibilidad en su sonido y Ware/Craig Marsh que no lo tenían tan claro provocó la ruptura de la formación. Oakey mantuvo el nombre de la banda (sacado del juego de mesa StarForce) y con una nueva formación publicó el sobresaliente Dare!, mientras sus ex-compañeros ponían en marcha el proyecto Heaven 17. En ambos casos comenzaron de forma memorable aunque poco a poco se fue bajando el listón. Siempre quedará la duda de hasta dónde podrían haber llegado de haberse mantenido en sus posiciones musicales iniciales. En cualquier caso, los dos primeros discos de la banda quedan como representantes e iniciadores de toda una forma de entender la música en las islas y por ello como dos de los más importantes trabajos de la época.

Travelogue
-The black hit of space (4:11)
-Only after dark (3:51)
-Life kills (3:08)
-Dreams of leaving (5:52)
-Toyota City (3:21)
-Crow and a baby (3:43)
-The Touchables (3:21)
-Gordon's Gin (2:59)
-Being boiled (4:22)
-WXJL tonight (4:46)

1980. Virgin Records
Compuesto por Martyn Ware, Ian Craig Marsh y Philip Oakey* excepto Only after dark, por Mick Ronson y Scott Richardson.
Producido por Richard Mainwaring.

*En los créditos también aparece Philip Adrian Wright, aunque su labor en el grupo se limitaba a la parte escénica de los conciertos, como director visual.

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2 Mayo 2008

Like a prayer - Madonna

En 1989, Madonna publica su cuarto trabajo de estudio: Like a Prayer, el cual supuso el radical cambio de jovencita pizpireta diseñada para la venta de discos a una de las artistas más importantes que ha dado la cultura pop. Era un cambio que ya se había comenzado a vislumbrar en su disco anterior, True Blue, aunque no se había concretado totalmente. Sin embargo, al publicar la que hoy en día se considera obra maestra de su carrera musical, quedó claro que la madurez artística de la ya por entonces reina del pop había llegado para quedarse. Por primera vez la artista es coautora de todas las canciones del disco, apoyada en el trabajo de su inseparable colaborador Pat Leonard, con el que en aquellos años se complementa a la perfección. Juntos elaboran casi todo el disco, desde las letras (maduras, personales) hasta la excelente producción que dota a cada tema de un aire diferenciado aunque logrando mantener la homogeneidad de todo el trabajo.

El disco se abre con una auténtica joya, la canción homónima Like a Prayer, pluscuamperfecto ejemplo del poderío de una gran canción pop con la virtud añadida de romper varias de sus reglas: la continua aparición del enérgico estribillo con sabores golpel que rompe la placidez de las estrofas termina por hacer desaparecer éstas para hacer que toda la sección final del tema se construya a partir de variaciones del estribillo. Continúa con Express yourself, otro excelente tema en el que se hace toda una declaración de intenciones a favor de la libertad de expresión y de la libertad de la mujer, lo que en su momento provocó más de un resquemor; musicalmente, se trata de un tema enérgico de acertadas estrofas cantadas con convicción. Le sigue la poco conocida colaboración con Prince (Love song), y que suena 100% a tema del de Minneapolis, y un ejemplo de ese pop burbujeante y alegre que Madonna tan bien sabe hacer y que resulta prácticamente una marca de la casa, Till death do us apart. La primera de un triplete de baladas impecables se presenta con Promise to try, con protagonismo de piano y cuerdas, y a continuación otro ejemplo de puro pop con la alegre Cherish y una pequeña maravilla en forma de alegre canción de cuna con curiosas metáforas infantiles, magníficos juegos con los arreglos orquestales, y obvio sabor "beatle": Dear Jessie. La sección orquestal del tema se funde con otra balada, Oh father, una maravilla de tema con arreglos de cuerda impecables.
Con Keep it together se hace un pequeño guiño a sus discos anteriores recuperando el sonido de su anterior disco, mientras que el excepcional trío de baladas se cierra con Pray por spanish eyes, con una destacable guitarra española muy contenida y nada obvia. El disco se termina con un pequeño juego, Act of contrition, en el que se samplean los coros gospel de Like a prayer mientras una guitarra muy heavy acompaña a una Madonna que parece rezar.

Es destacable que, demostrando la importante evolución de la artista, las canciones son en general personales y profundas; en ellas Madonna habla sobre la niñez, la muerte de su madre, la sinceridad y la libertad de expresión, o su difícil infancia. Un disco, pues, muy personal, sin ser pedante, y sin olvidar la necesaria calidad de las canciones que contiene. Un trabajo completo y atrayente, de los mejores que ha dado la siempre denostada cultura pop.

Que Madonna conozca como pocos los resortes del éxito, que haya sabido utilizar la controversia y la irreverencia para resultar polémica (a modo de ejemplo, el vídeo de Like a Prayer es el más censurado y prohibido de la historia), ha provocado que en muchas ocasiones se haya despreciado su valía como artista. Sin embargo, discos redondos como Ray of light, Confessions on a dance floor, y sobre todo el magnífico Like a Prayer, elogiados desde el momento de su lanzamiento y hoy en día clásicos del pop, han servido para probar que, por encima de todos esos detalles, y musicalmente hablando, Madonna es una artista con una carrera envidiable y sumamente respetable. Aunque, curiosamente, hayan tenido que pasar muchos años para que quienes se mofaban de ella ahora la encumbren para que se les considere "modernos".

Like a prayer
-Like a prayer (5:39)
-Express yourself (4:37)
-Love song (4:52)
-Till death do us apart (5:16)
-Promise to try (3:36)
-Cherish (5:03)
-Dear Jessie (4:20)
-Oh father (4:57)
-Keep it together (5:03)
-Pray for spanish eyes (5:15)
-Act of contrition (2:19)

1989. Sire Records
Compuesto por Madonna y Patrick Leonard, excepto Love song (Prince y Madonna), y Express yourself y Keep it together, por Madonna y Stephen Bray.
Producido por Madonna, Patrick Leonard y Stephen Bray (y Prince en el tema Love song).

Tags: madonna, musica

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14 Abril 2008

Power, Corruption & Lies - New Order


Con su segundo álbum de larga duración, la banda de Manchester termina por confirmar su nueva propuesta sonora tras la muerte de Ian Curtis y la consiguiente desaparición de Joy Division. Si su primer trabajo se muestra un tanto titubeante en cuanto a lo que algún día llegarán a ser por sí mismos, con Power, corruption & lies asientan totalmente su particular sonido, deudor tanto de la oscuridad lóbrega de sus obras con Curtis como de una acertada y particular utilización de las fuentes electrónicas para aportar un toque actual y específico a sus canciones. Tanto, que de hecho firman su primera obra maestra en una discografía particularmente perfecta, sin necesitar siquiera incluir dentro del álbum sus exitosos y magníficos singles. Toda una declaración de intenciones y una muestra de seguridad en sí mismos nada habitual que ya comienza en una sorprendente portada en la que no aparece el nombre de la banda ni el título por ningún lado (el diseño del habitual Peter Saville, reproduce un cuadro del pintor francés Henri Fantin-Latour).

Pero es que no es para menos. Cuando un disco se abre con una enérgica línea de guitarra que se repetirá obsesivamente durante toda la canción, a la que se unirá una excelente base rítmica a cargo de Stephen Morris, y que se apoya puntualmente en melodías de bajo y sintetizadores y una letra cantada por Bernard Sumner con sus habituales mensajes imaginativos y naif, se puede suponer que no se está ante un álbum cualquiera. Es Age of consent una impagable forma de comenzar, aunque el resto del disco no le irá a la zaga. Todo lo contrario, de hecho: tras un arranque musical movido y alegre, se abate la oscuridad con la valiente, difícil e hipnótica We all stand. Peter Hook se luce con un bajo retorcido y lóbrego adornado por etéreas notas de sintetizador a cargo de Gillian Gilbert, para una canción de atmósfera depresiva apoyada hasta en la forma de cantar, y que retrotrae al sonido Division de forma excelente.
Un nuevo cambio de ritmo llega con The village, uno de los primeros ejemplos de la conjunción rock-electrónica de los que New Order fueron tanto precursores como abanderados. Una compleja sección rítmica y unas guitarras excelentes sirven como cuerpo para una canción movida de letra intrascendente pero curiosa. Y a continuación, otro momento de especial brillantez llega con 5-8-6, que arranca con una sección instrumental en la que la banda juega con una caja de ritmos y repetitivas melodías de guitarra y bajo; la sección concluye y desde la lejanía nos llega la verdadera canción, un temazo de ritmo rápido con un bajo impresionante, guitarras que puntean con acierto, y momentos instrumentales entre las estrofas cantadas en las que juegan de diversos modos con batería, sintetizadores y guitarras. Especialmente destacable el impresionante riff de guitarra de la parte final, uno de los mejores de su carrera.
La segunda parte del trabajo se abre con Your silent face, un hermoso medio tiempo en el que la voz apesumbrada de Sumner se acompaña por una magnífica arquitectura de melodías de teclado a cargo de Gillian Gilbert, con diversos sintetizadores que remedan cuerdas y secciones de viento. Y el bajo y guitarras dando la réplica a las estrofas cantadas es toda una maravilla. A continuación, regresan a su particular mezcla de rock y electrónica con Ultraviolence, dominada de nuevo por un ritmo rápido, y variadas melodías de bajo y guitarras. Repiten con Ecstasy, aunque en este caso domine más la electrónica que en el tema anterior. En el tema utilizan con profusión un vocoder que desgrana una letra prácticamente ininteligible, y cada músico vuelve a desarrollar diversas melodías con sus instrumentos preferidos.
Y si el arranque de este gran álbum era impresionante, el final lo es aún más. Y es que Leave me alone es una canción absolutamente arrebatadora, desde los acordes iniciales de un bajo inmenso, una guitarra asombrosa que se lucirá de forma especialmente brillante a lo largo del desarrollo del tema, y un ritmo obsesivo para una canción paradójicamente triste en la que Bernard canta de modo melancólico una de sus mejores y más certeras letras. Una canción mítica, que se adelanta en más de veinte años a cualquier intento posterior de dignificación del pop-rock como estilo capaz de construir joyas musicales. Una de las muchas canciones que han hecho justamente grandes al cuarteto británico.


Con Power, Corruption & Lies, New Order demostraron que habían conseguido algo tan sumamente difícil como despojarse del fantasma de Ian Curtis y Joy Division y que, sin renegar de haber sido parte de uno de los mitos más incorruptibles de la música británica, podían evolucionar hacia nuevos caminos, manteniendo los elementos más interesantes de su obra pasada y absorbiendo las tendencias del momento para, de hecho, convertirse en pioneros de una nueva forma de hacer música que llegaría con los años. Entregando, en el camino, un puñado de álbumes míticos y de canciones de singular belleza y complejidad sonora.

Power, Corruption & Lies
Age of consent (5:15)
We all stand (5:14)
The village (4:37)
5 8 6 (7:31)
Your silent face (6:00)
Ultraviolence (4:52)
Ecstasy (4:25)
Leave me alone (4:41)

1983. Factory Records.
Compuesto por New Order.
Producido por New Order.

Tags: new order, musica

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Discos Míticos pretende ser un punto de encuentro para todos los interesados en encontrar reseñas sobre todos esos discos que forman parte de la historia de la música moderna. Un lugar en el que encontrar descripciones, datos y anécdotas sobre todos esos grandes discos que, con el tiempo, podrían llegar a formar parte de tu colección. Si gracias a este blog descubres un disco del que te enamoras, si consigo ampliar tus gustos y descubrirte nuevos artistas, me daré más que por satisfecho.

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