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Bitácora de Charly

Un caminante incansable en busca de la verdad y un trabajador por la felicidad colectiva


Como invitado al programa, criticó duramente un informe que se emitió en relación a la causa del padre Grassi; en una charla con La Nacion.com advirtió sobre el fenómeno del "paco mediático"

Por Paula María Martin (*)

El sábado último, el filósofo Tomás Abraham -invitado del programa TVR, que conducen Sebastián Wainraich y Gabriel Schultz- criticó duramente un informe que se emitió en relación a la causa del padre Grassi.

Lo que se vio fue una parte de una emisión de Policías en acción donde un niño lloraba porque los uniformados maltrataban a su padre que previamente había abusado de él.

Luego del informe, los conductores del programa pidieron, como es habitual, la opinión del invitado. Y fue allí cuando Abraham se extendió en su respuesta reprendiendo lo emitido en el programa y en la televisión en general.

Después de este episodio, lanacion.com habló con Abraham sobre lo ocurrido y sobre los contenidos de la televisión.

-¿Cómo se tratan los temas sociales en la televisión?

-En general los informativos y las investigaciones buscan la escabrosidad. El otro día en TVR ya atravesaron la delgada línea roja mostrando a este nene que estaba gritando porque un policía maltrataba al padre y el otro señor que le tocaba el culo. Creo que es un delito mostrar esas cosas. En general es eso, forma parte del espectáculo, todas estas cosas no informan, no educan. Supongo que no hay mucha gente dentro de la sociedad que está a favor de la pedofilia o de la violación de menores, no se necesita que alguien con una cara compungida artificialmente le diga que está mal violar a un nene. Así que esas emisiones no tienen ninguna función ni educativa ni informativa. Y mientras tanto, eso no se debería mostrar.

Hay un Comfer que es una institución vergonzante, y después creo que todo depende del sistema legal, de los jueces, de la protección de la familia, de la protección de la infancia, de los chicos. Todo eso no existe y los pibes están a la buena de Dios en base a la perversión de los adultos y al "paco mediático" que es esto. Se habla del paco en los chicos, ¿y el "paco mediático" que se consume en las casas, que es, por supuesto, de mala calidad, que crea manías, que anula el pensamiento, que es adictivo? Lo que no hay son jueces con sentido práctico y urgente y un gobierno que haga del menor y de la infancia un tema urgente y organizado, y todo esto se reemplaza con este festival de morbo y la televisión lucra con eso. Mientras tanto se muestra al señor Grassi sospechado de perversión, de psicopatía, y sobre la Fundación Felices los Niños, donde había miles de chicos que tenían un lugar aparentemente, no escuché ningún informe para saber que ha pasado.

- ¿Qué opinión tiene sobre los programas de la televisión de hoy?

-Pasa del crimen al culo. O vemos crímenes, asesinatos, mafia, chicos ejecutados, cuerpos encontrados, mucha cámara enfocada en la mutilación y en la muerte y de ahí, a las 22 horas, el festival del culo que patina y que baila. Creo que allí van estas miradas fascinadas, en una televisión en que desaparecieron los programas de humor político, prácticamente desapareció el texto humorístico. Para el que lo quiere ver y tiene cable se puede solazar y disfrutar con Two and a half men , Seinfeld y Everybody loves Raymond , o todo ese tipo de comicidades en donde hay un guión. La televisión dejó de lado todo ese tipo de palabras e hipnotiza por medio de todo este tipo de "porno política".

-¿Existe la tele ideal?

No, no existe la televisión ideal.

-¿Qué cambios ve en los contenidos de la pantalla chica?

Hay una cosa que está ausente en la televisión, que es el humor. No está Gasalla, Artaza, Casero, Juana Molina, Polémica en el Bar, Verdaguer, Fabio Alberti... Falta ese humor, no se sustituye, no hay humor político. Y al faltar humor, falta texto. El humor crea distancia, crea un cierto espacio y eso no lo tenemos. La "tinellización" es parte de la criminalización de esta falta de texto y de la necesidad de hipnotizarse y crear este "paco" para no pensar. La televisión está mal. Yo veo televisión, para mi la "caja boba" es indispensable, la necesito, pero salvo alguna vez , alguna ficción pasable, ya me estoy corriendo con el control remoto cada vez más para adelante. Estoy cerca del 900, no sé adonde voy a terminar.

(La Nación de Buenos Aires)

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  • Jorge Altamira (*)

    El kirchnerismo empieza a echar lastre sin cuidar ya las formas. La fulminante decisión de dejar para mejor vida el acuerdo firmado con Marsans para transferir Aerolíneas al Estado constituye una nueva vuelta de tuerca de la crisis política. Advertimos desde ya, sin embargo, que estamos ante un fraude descomunal porque el nuevo proyecto habla de "rescatar" a la empresa y de "comprar" las acciones, o sea que admite un valor a lo que efectivamente no vale absolutamente nada, debido al completo hipotecamiento del patrimonio de la empresa.
    Este rescate fraudulento ya comenzó desde el momento en que el Estado se ha hecho cargo de todo el movimiento en operativo, mientras el grupo Marsans continúa siendo el titular del paquete accionario.

    Aerolíneas en el limbo

    La camarilla de los De Vido y los Jaime ha sufrido un golpe espectacular, porque esta voltereta para salvar el proyecto en Diputados le impide cerrar la trama de una década de negociados con el grupo español; esto, en medio de la crisis del Indek, señala prácticamente el final de este clan inamovible e inicia formalmente la desintegración del gobierno; De Vido y Jaime tendrán que salir a negociar un salvoconducto de impunidad para sus fechorías. La ruptura del acuerdo con Marsans coloca a la gestión futura de Aerolíneas en un cono de sombra, porque sufrirá el acoso de Marsans y de la patronal española, en medio de un déficit operativo absolutamente extraordinario y de una crisis generalizada de las compañías aéreas; conseguirá financiamiento corriente solamente a precios usureros. El compromiso armado en el bloque de diputados del PJ, para asumir en forma provisoria la dirección de AA sin haber zanjado la disputa con sus anteriores 'accionistas' (en realidad vaciadores), lleva directamente a una declaración de El kirchnerismo empieza a echar lastre sin cuidar ya las formas. La fulminante decisión de dejar para mejor vida el acuerdo firmado con Marsans para transferir Aerolíneas al Estado constituye una nueva vuelta de tuerca de la crisis política.
    Advertimos desde ya, sin embargo, que estamos ante un fraude descomunal porque el nuevo proyecto habla de "rescatar" a la empresa y de "comprar" las acciones, o sea que admite un valor a lo que efectivamente no vale absolutamente nada, debido al completo hipotecamiento del patrimonio de la empresa. Este rescate fraudulento ya comenzó desde el momento en que el Estado se ha hecho cargo de todo el movimiento en operativo, mientras el grupo Marsans continúa siendo el titular del paquete accionario.

    Aerolíneas en el limbo

    La camarilla de los De Vido y los Jaime ha sufrido un golpe espectacular, porque esta voltereta para salvar el proyecto en Diputados le impide cerrar la trama de una década de negociados con el grupo español; esto, en medio de la crisis del Indek, señala prácticamente el final de este clan inamovible e inicia formalmente la desintegración del gobierno; De Vido y Jaime tendrán que salir a negociar un salvoconducto de impunidad para sus fechorías. La ruptura del acuerdo con Marsans coloca a la gestión futura de Aerolíneas en un cono de sombra, porque sufrirá el acoso de Marsans y de la patronal española, en medio de un déficit operativo absolutamente extraordinario y de una crisis generalizada de las compañías aéreas; conseguirá financiamiento corriente solamente a precios usureros. El compromiso armado en el bloque de diputados del PJ, para asumir en forma provisoria la dirección de AA sin haber zanjado la disputa con sus anteriores 'accionistas' (en realidad vaciadores), lleva directamente a una declaración de 'default' de la empresa, que no tiene condiciones de honrar sus deudas (fraudulentas o ficticias), sea con los acreedores privados como con el Estado.

    Todo esto permite pronosticar que el proyecto que ahora se pretende 'consensuar' con la oposición no tiene ningún futuro y que constituye un intermedio para proceder a una próxima privatización. Aerolíneas se suma de este modo al estado general de 'default' que ha puesto en evidencia el 'modelo productivo', en especial a partir de la colocación infortunada de bonos en Venezuela. Los subsidios que deberán ser concedidos para el funcionamiento de AA se suman a los ya abultados que se pagan por otros desaguisados oficiales, lo que puede llevar el monto total de subvenciones, en un corto plazo, al 50 por ciento del presupuesto nacional.

    En este punto contarán con el entusiasmado apoyo de Solanas-Lozano, que se han cansado de explicar la inevitabilidad del subsidio cuando se trata de los transportes (un premio para los capitalistas que los usan para sus negocios). El abultamiento de los subsidios se habrá de poner de manifiesto cuando se discuta, en pocos días más, la ampliación del presupuesto de 2008. Del intento de rescate del accionista privado se pasa, a corto plazo, a una necesidad de rescate del propio Estado, lo cual requerirá tarifazos, renegociaciones internacionales de la deuda de Argentina y una nueva devaluación del peso.

    Transición

    La crisis de Aerolíneas ha puesto en evidencia la vulnerabilidad del conjunto del régimen económico. La pseudo estatización de AA (rescate de Marsans) siempre fue una fantasía, que la burocracia de los sindicatos aeronáuticos alimentó con absoluta irresponsabilidad bajo la excusa de la defensa de las fuentes de trabajo. El régimen social actual no tiene espacio para parches o salidas aisladas; la recuperación de Aerolíneas (expropiación sin pago, incluidos los patrimonios y empresas de los estafadores) solamente es viable juntamente con medidas de fondo: nacionalización de la banca, desconocimiento de la deuda externa usuraria y reestructuración de la economía sobre nuevas bases. La burocracia sindical, en especial de la CTA, apoyó a muerte el acta fraudulenta de rescate de Marsans y aún más a los De Vido-Jaime, y ahora se encuentra completamente aislada, y sus trabajadores sin un plan de defensa real de la fuente de trabajo y de la propia empresa. Para tapar su propio derrumbe ha decidido juntarse con Moyano y Fernández (UTA) para ir a apoyar el nuevo engendro oficial.

    En esta situación de transición (desintegración) del régimen actual, hasta los más emperrados opositores aseguran que cualesquiera sean las dificultades que se aprecian, no existe el riesgo de 'default'. Es exactamente al revés: Argentina ya está funcionando en un régimen de cesación de pagos, como lo prueba el hecho de que el gobierno está recomprando deuda pública, cuando se encuentra en la necesidad de obtener créditos nuevos, y como lo testimonian los proyectos para que la administración pública pueda meter mano en los fondos del Banco Nación, cuando ya la está metiendo en la Anses y el Banco Central.

    'Default' hasta el cuello

    La especie de que no hay riesgo de 'default' es sencillamente una estupidez, porque la economía mundial en su conjunto se encuentra en esa situación. ¡El gobierno de Estados Unidos, que se supone es el kilómetro cero del riesgo financiero, está pagando cerca de 200 puntos de riesgo país para mantener en el pulmotor a sus dos empresas de crédito (Fannie Mae, Freddie Mac)! El poderoso banco de inversión Lehman Brothers está tratando de vender títulos incobrables por 40.000 millones de dólares, al 22 por ciento de su valor original - 3.000 puntos de riesgo financiero (y como no consigue compradores, ¡está ofreciendo préstamos para hacerlo!). Los capitales están saliendo de las bolsas más reputadas: China cayó más de un 50 por ciento y Brasil cerca de un 20 por ciento. Si la devaluación del real prosigue (pasó de 1,56 a 1,70 el dólar en diez días), el comercio exterior argentino sufrirá un golpe descomunal y la capacidad internacional de pagos se irá definitivamente a pique.

    El problema que no quieren reconocer los nac & pop, en especial los del grupo Fénix, es que el superávit fiscal apenas alcanza para pagar los intereses y que todo el sistema económico está organizado para que la deuda externa aumente sin pausa. La mitad de ella, ajustable por CER, es vulnerable a la inflación y la otra, en dólares, a la devaluación. Si el 'modelo' requiere moneda devaluada, inflación y desendeudamiento, es claro que no tiene salida, porque la inflación y la devaluación aumentan catastróficamente la deuda pública. A la luz de esto se entiende que el conflicto con el 'campo' nunca fue tal, en especial porque los dos polos en disputa apoyan la sojización. Fue una disputa para capturar la renta de los precios de exportación para evitar el 'default'; la derrota oficial aceleró la cesación de pagos.
    La propuesta del ex ministro Lousteau, al comienzo del conflicto, de refinanciar otra vez la deuda pública, obedeció a esta circunstancia y fue el equivalente a una declaración de 'default' que no ha dejado de hacer sentir sus efectos. Hasta el mismo Chávez, con sus petrodólares, enfrenta el mismo problema, que se manifiesta en una enorme salida de capitales que llevó el mercado negro del dólar a más del doble del oficial. Por eso empezó hace unos meses a vender títulos públicos en dólares, que permitieran reducir la cotización del dólar en el mercado negro, lo mismo que hizo con los títulos que le compró a Argentina y que derribó las cotizaciones de la deuda argentina.

    Los economistas oficiales -sean del gobierno o la oposición, de la derecha o del progresismo-, simplemente no admiten la bancarrota del capital aunque leen sobre ella todos los días. El entusiasmo que despertaron la soja y De Angeli se explican porque vieron en las cotizaciones de los granos la alternativa al derrumbe; pero la euforia duró poco: una, porque los granos se derrumbaron; dos, porque con los granos subieron todas las mercancías vinculadas con su implantación, siembra, cosecha y transporte. La caída de las materias primas ha acelerado liquidaciones: de deudas y capitales en los llamados países emergentes. Para la burguesía y para el gobierno es acuciante recomponer la situación con tarifazos, pero sabe que tal cosa provocará un estallido popular y también el estallido de la deuda externa por la vía de la inflación. ¿No hay 'default'?

    Trampa

    Es el 'default' lo que está liquidando al gobierno, no Carrió, De Angeli o Duhalde. La parlamentarización del régimen político no es tal, se trata de la descomposición del Poder Ejecutivo en un sistema presidencialista y del justicialismo y del kirchnerismo. El gobierno ya no tiene más un bloque mayoritario. Se desarrolla, al mismo tiempo, un conflicto 'destituyente' entre el gobierno y la oposición, y un co- gobierno entre uno y la otra, o sea un intento de co-legislar mientras se agudizan las contradicciones en su conjunto. La trampa más grande en la que podrían caer la izquierda o los luchadores populares es la adaptación a los vaivenes de la crisis y a las tendencias capitalistas que intentan, sin posibilidades, encauzarla.
    default' de la empresa, que no tiene condiciones de honrar sus deudas (fraudulentas o ficticias), sea con los acreedores privados como con el Estado.

    Todo esto permite pronosticar que el proyecto que ahora se pretende 'consensuar' con la oposición no tiene ningún futuro y que constituye un intermedio para proceder a una próxima privatización. Aerolíneas se suma de este modo al estado general de 'default' que ha puesto en evidencia el 'modelo productivo', en especial a partir de la colocación infortunada de bonos en Venezuela. Los subsidios que deberán ser concedidos para el funcionamiento de AA se suman a los ya abultados que se pagan por otros desaguisados oficiales, lo que puede llevar el monto total de subvenciones, en un corto plazo, al 50 por ciento del presupuesto nacional.

    En este punto contarán con el entusiasmado apoyo de Solanas-Lozano, que se han cansado de explicar la inevitabilidad del subsidio cuando se trata de los transportes (un premio para los capitalistas que los usan para sus negocios). El abultamiento de los subsidios se habrá de poner de manifiesto cuando se discuta, en pocos días más, la ampliación del presupuesto de 2008. Del intento de rescate del accionista privado se pasa, a corto plazo, a una necesidad de rescate del propio Estado, lo cual requerirá tarifazos, renegociaciones internacionales de la deuda de Argentina y una nueva devaluación del peso.

    Transición

    La crisis de Aerolíneas ha puesto en evidencia la vulnerabilidad del conjunto del régimen económico. La pseudo estatización de AA (rescate de Marsans) siempre fue una fantasía, que la burocracia de los sindicatos aeronáuticos alimentó con absoluta irresponsabilidad bajo la excusa de la defensa de las fuentes de trabajo. El régimen social actual no tiene espacio para parches o salidas aisladas; la recuperación de Aerolíneas (expropiación sin pago, incluidos los patrimonios y empresas de los estafadores) solamente es viable juntamente con medidas de fondo: nacionalización de la banca, desconocimiento de la deuda externa usuraria y reestructuración de la economía sobre nuevas bases. La burocracia sindical, en especial de la CTA, apoyó a muerte el acta fraudulenta de rescate de Marsans y aún más a los De Vido-Jaime, y ahora se encuentra completamente aislada, y sus trabajadores sin un plan de defensa real de la fuente de trabajo y de la propia empresa. Para tapar su propio derrumbe ha decidido juntarse con Moyano y Fernández (UTA) para ir a apoyar el nuevo engendro oficial.

    En esta situación de transición (desintegración) del régimen actual, hasta los más emperrados opositores aseguran que cualesquiera sean las dificultades que se aprecian, no existe el riesgo de 'default'. Es exactamente al revés: Argentina ya está funcionando en un régimen de cesación de pagos, como lo prueba el hecho de que el gobierno está recomprando deuda pública, cuando se encuentra en la necesidad de obtener créditos nuevos, y como lo testimonian los proyectos para que la administración pública pueda meter mano en los fondos del Banco Nación, cuando ya la está metiendo en la Anses y el Banco Central.

    'Default' hasta el cuello

    La especie de que no hay riesgo de 'default' es sencillamente una estupidez, porque la economía mundial en su conjunto se encuentra en esa situación. ¡El gobierno de Estados Unidos, que se supone es el kilómetro cero del riesgo financiero, está pagando cerca de 200 puntos de riesgo país para mantener en el pulmotor a sus dos empresas de crédito (Fannie Mae, Freddie Mac)! El poderoso banco de inversión Lehman Brothers está tratando de vender títulos incobrables por 40.000 millones de dólares, al 22 por ciento de su valor original - 3.000 puntos de riesgo financiero (y como no consigue compradores, ¡está ofreciendo préstamos para hacerlo!). Los capitales están saliendo de las bolsas más reputadas: China cayó más de un 50 por ciento y Brasil cerca de un 20 por ciento. Si la devaluación del real prosigue (pasó de 1,56 a 1,70 el dólar en diez días), el comercio exterior argentino sufrirá un golpe descomunal y la capacidad internacional de pagos se irá definitivamente a pique.

    El problema que no quieren reconocer los nac & pop, en especial los del grupo Fénix, es que el superávit fiscal apenas alcanza para pagar los intereses y que todo el sistema económico está organizado para que la deuda externa aumente sin pausa. La mitad de ella, ajustable por CER, es vulnerable a la inflación y la otra, en dólares, a la devaluación. Si el 'modelo' requiere moneda devaluada, inflación y desendeudamiento, es claro que no tiene salida, porque la inflación y la devaluación aumentan catastróficamente la deuda pública. A la luz de esto se entiende que el conflicto con el 'campo' nunca fue tal, en especial porque los dos polos en disputa apoyan la sojización. Fue una disputa para capturar la renta de los precios de exportación para evitar el 'default'; la derrota oficial aceleró la cesación de pagos.
    La propuesta del ex ministro Lousteau, al comienzo del conflicto, de refinanciar otra vez la deuda pública, obedeció a esta circunstancia y fue el equivalente a una declaración de 'default' que no ha dejado de hacer sentir sus efectos. Hasta el mismo Chávez, con sus petrodólares, enfrenta el mismo problema, que se manifiesta en una enorme salida de capitales que llevó el mercado negro del dólar a más del doble del oficial. Por eso empezó hace unos meses a vender títulos públicos en dólares, que permitieran reducir la cotización del dólar en el mercado negro, lo mismo que hizo con los títulos que le compró a Argentina y que derribó las cotizaciones de la deuda argentina.

    Los economistas oficiales -sean del gobierno o la oposición, de la derecha o del progresismo-, simplemente no admiten la bancarrota del capital aunque leen sobre ella todos los días. El entusiasmo que despertaron la soja y De Angeli se explican porque vieron en las cotizaciones de los granos la alternativa al derrumbe; pero la euforia duró poco: una, porque los granos se derrumbaron; dos, porque con los granos subieron todas las mercancías vinculadas con su implantación, siembra, cosecha y transporte. La caída de las materias primas ha acelerado liquidaciones: de deudas y capitales en los llamados países emergentes. Para la burguesía y para el gobierno es acuciante recomponer la situación con tarifazos, pero sabe que tal cosa provocará un estallido popular y también el estallido de la deuda externa por la vía de la inflación. ¿No hay 'default'?

    Trampa

    Es el 'default' lo que está liquidando al gobierno, no Carrió, De Angeli o Duhalde. La parlamentarización del régimen político no es tal, se trata de la descomposición del Poder Ejecutivo en un sistema presidencialista y del justicialismo y del kirchnerismo. El gobierno ya no tiene más un bloque mayoritario. Se desarrolla, al mismo tiempo, un conflicto 'destituyente' entre el gobierno y la oposición, y un co- gobierno entre uno y la otra, o sea un intento de co-legislar mientras se agudizan las contradicciones en su conjunto. La trampa más grande en la que podrían caer la izquierda o los luchadores populares es la adaptación a los vaivenes de la crisis y a las tendencias capitalistas que intentan, sin posibilidades, encauzarla.

    (*) especial para ARGENPRESS.info

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  • Humor trágico

    (Tomado de Rebelión)

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  • El equipo económico uruguayo dispuso un monitoreo permanente de la evolución económica argentina, preocupado por el posible efecto de una crisis en la administración de Cristina Kirchner.

    Un banco extranjero incluyó en un informe una referencia especial dedicada a lo que denominó el "factor de riesgo clave" para Uruguay. Según el JP Morgan, ese riesgo está configurado a raíz del panorama complicado de la economía argentina.

    El informe del JP Morgan fue revelado ayer en Uruguay por el diario El País y la preocupación afloró en los discretos despachos de gobernantes y agentes financieros de la City montevideana. Después se generalizó entre gente. Y coincidió con una alza inesperada del dólar, que había estado en baja en los últimos meses. Los operadores cambiarios consideraron el fenómeno coyuntural, pero a los ojos de la gente común sólo agregó inquietud.

    El reporte del JP Morgan sostiene que si la Argentina deriva en dificultades serias, Uruguay "no sería inmune" a algún tipo de "contagio" que podría reflejarse en un "enlentecimiento del crecimiento económico", afirmó el reporte del banco.

    Fuentes del gobierno uruguayo dijeron a LA NACION que "hay mucha preocupación" por lo que pueda pasar en la Argentina y admitieron que no hay -como en otros tiempos- "una buena línea de diálogo" entre los equipos económicos para tener información "de primera mano" del manejo que se hace para prevenir una eventual crisis.

    Las autoridades económicas del gobierno de Tabaré Vázquez están confiadas en que la crisis financiera de los Estados Unidos no lo afectará. Mario Bergara, que será viceministro de Economía hasta el 15 de setiembre, cuando Vázquez renueve su equipo, dijo que "Estados Unidos y Europa están teniendo algunos problemas financieros y eso puede afectar un poco el comercio internacional", pero aclaró que "a la luz de esta diversificación" de las exportaciones uruguayas, ese posible impacto "está pudiendo manejarse sin mayores problemas" en Uruguay. Además, Bergara -que a partir del 15 de septiembre será presidente del Banco Central- señaló a El País que "la carne que en años anteriores se vendió principalmente a Estados Unidos hoy encuentra mejores condiciones en Rusia y se destina allí".
    Advertencias

    En los últimos días, los bancos de plaza y los principales ejecutivos empresariales recibieron informes de asesores financieros que advierten sobre una situación de pre crisis en la Argentina.

    En el caso del reporte del JP Morgan, reconoció la particularidad -destacada por las propias autoridades uruguayas- de que "mientras la evolución de la Argentina permanece como factor de riesgo para Uruguay, el país ha hecho un buen trabajo en desacoplarse de su vecino". Pero inmediatamente el informe aclaró que las conexiones financieras y económicas entre los dos países "no se han roto totalmente".

    El gobierno uruguayo se encarga de aclarar todo el tiempo que su país no tiene el mismo grado de interacción económico financiero que en la etapa previa a la crisis de 2001.

    En efecto, las exportaciones están mucho más diversificadas y el peso de la Argentina en el destino de las ventas uruguayas se redujo significativamente. En 2001 las exportaciones a la Argentina eran casi el 19 por ciento del total y, en 2007, no llegaron a ser el 8 por ciento.

    Algo similar ocurre en el área financiera: los depósitos de argentinos eran el 45 por ciento del total a fines de 2001. El desplome de colocaciones de 2002 cambió la relación y cuando los depósitos de uruguayos crecieron hasta superar el nivel que tenían en aquella época, los depósitos de argentinos no acompañaron esa tendencia. Hoy ya no son la mitad del total sino apenas el 20 por ciento.

    El informe del JP Morgan sostiene que de ocurrir "un colapso económico en la Argentina", sería "menos probable" que Uruguay experimentara una crisis financiera similar a la de 2002. Pero alerta: "De todas maneras, si la Argentina tuviera dificultades serias, Uruguay no sería inmune a algún grado de contagio, probablemente mediante un enlentecimiento del crecimiento económico".

    (Publicado por LA NACION de Buenos Aires)

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  • <h3>Sin una gran convocatoria, votan hoy en los comités de base del FA</h3>Todo pronto: rugen los motores del aparatismo

    Por Raúl Legnani (*)

    Algún día alguien en el FA tiene que proponerse saber cómo se va a autoconstruir, porque si no lo logra se le va a ir la vida y tal vez la pierda buscando la dirección del comité o preguntando por los candidatos.

    El Frente Amplio, la principal fuerza electoral del país y que está en el gobierno desde el 1º de marzo de 2005, realiza mañana elecciones en los Comités de Base, donde los militantes que cosechen más sufragios estarán presentes en el próximo congreso de diciembre para designar la fórmula presidencial con que la coalición de izquierda se presentará a los comicios nacionales de 2009.

    Además del programa, que siempre es más importante ­ dicen ­ que la fórmula presidencial.

    Es, por lo tanto, una jornada trascendente y de singular importancia, a pesar de que en los días previos no hubo una sola campaña propagandística más o menos seria que convocara a los frenteamplistas a votar. Tampoco se sabe dónde están los Comités de Base, aunque algunos de ellos han puesto carteleras en su zona de influencia.

    Hoy los locales de esos Comités de Base son, para la mayoría de los electores, lugares casi clandestinos que no aparecen en la guía telefónica, aunque sí en la página web oficial de la coalición de izquierdas, que muy pocos saben de su existencia.

    Allí están las direcciones de los comités, pero bajo el título "Día del Comité de Base" con el agregado de que "El próximo lunes 25 de agosto, como todos los años, el Frente Amplio celebrará un nuevo Día del Comité de Base". Ni una sola mención hay sobre las elecciones, que son importantes porque habrá un congreso que tendrá determinadas potestades.

    Solo aparece, después de dar tres pasos por la web, un texto un poco más explicativo de 633 caracteres que dice: "El próximo lunes 25 de agosto, como todos los años, el Frente Amplio celebrará un nuevo Día del Comité de Base. Esta iniciativa del General Líber Seregni, puesta en marcha luego de los oscuros años de la dictadura militar, simbolizó una nueva declaratoria del Uruguay como país independiente. Este 25 de agosto, los frenteamplistas elegiremos nuestros delegados en los Comités de Base de todo el país, así como en la diáspora. Un día de especial significación como ejercicio de ciudadanía, participación y compromiso con los cambios. A continuación adjuntamos el mensaje del compañero Presidente del Frente Amplio, Ing. Jorge Brovetto".

    Entusiasmado con la posibilidad del mensaje del presidente del FA, intento ingresar a esta dirección: "Mensaje del compañero Jorge Brovetto. pdf 21.81 KB", pero ocurre que no puedo acceder al texto porque en pantalla no aparece nada. Nada. Pero nada (me quedo con las ganas de leer el mensaje).

    Como si todo esto no fuera trágico para una fuerza que está transformando al Uruguay desde sus raíces ­ si alguien lo duda que se lo pregunten a los colorados y a los blancos ­ no se puede dejar de señalar que en los días previos no solo no hubo propaganda en serio, sino que tampoco hubo ningún debate público en serio y estoy convencido de que tampoco hubo más de cinco debates dentro de las paredes de algún Comité de Base en todo el país.

    Estamos, entonces, ante una elección donde solo se pone en juego el aparatismo de los sectores y de los dirigentes de los comités (que también actúan como sectores). Es una elección en silencio, donde no hay que hacer mucha ola, donde lo que importa es visitar vecinos para que vayan a votar al de mi cuadro. Donde sólo rugen los motores de los aparatos partidarios.

    A pesar de este panorama gris, típico del invierno uruguayo, nadie puede negar que igual es preferible una elección de este tipo a que no haya nada y que todo se resuelva entre cuatro iluminados. Pero si el FA es una fuerza que llegó al gobierno a cambiar la historia de este país, a realizar transformaciones democráticas y avanzadas con proyección de largo aliento, no puede seguir andando con esta estrechez de mira que lo asfixia y lo limita.

    No soy optimista sobre que esta realidad se pueda transformar en poco tiempo, por eso alarma y preocupa. Pero algún día alguien en el Frente Amplio tiene que proponerse en serio saber cómo se va a autoconstruir, porque si no lo logra se le va ir la vida sin darse cuenta y seguramente la pierda buscando la dirección de algún comité o preguntando quiénes son los candidatos, porque no hay ni un papelito de por qué tengo que votar a la Tota y no a la Chela.

    (*) Publicado por LA REPUBLICA el domingo 24 de agosto)

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  • Mujica juega sus piezas para posicionarse ante la “izquierda”

    Tanto fue el cántaro a la fuente llevado por los analistas y los politólogos, que tuvo finalmente contingencias indeseables como el empuje de la “pasta base”, rompiéndose ese cántaro en mil pedazos iniciándose, a destiempo (como siempre) la campaña electoral. Ya se tendieron en la pista algunos de los contrincantes e iniciaron abiertamente la carrera hacia la candidatura presidencial, que no quiere decir para nada – qué quede bien claro – el ese adelantamiento sea el camino más idóneo al sillón presidencial. No en vano por meses los distintos corrillos políticos uruguayos, siguiendo fiel a sus costumbres, en lugar de analizar los temas profundos del país, comenzaron a barajar a izquierda y derecha nombres, tendencias, supuestas posiciones de los tantos sectores que tiene el Frente Amplio, sin entender que ese “vicio” tan uruguayo de politizarlo todo, lo que es una clara desviación intelectual, puso la carrera ante los bueyes en lugar de un camino preelectoral idóneo.

    Y finalmente, dejando atrás las especulaciones, el líder del MPP, José Mujica comenzó a jugar su ajedrez para lograr – mucho antes del tiempo que debiera y que sería el adecuado para asegurar el voto – apoyos de sectores y posicionarse con fuerza dentro del esquema frenteamplista. Haber cambiado claramente de posición en torno a la anulación de la Ley de Caducidad, que anteriormente rechazaba, es un evidente intento de agrupar tras su figura a los sectores que apoyan la medida a la que se opone, con razones fundadas, el gobierno y varios constitucionalistas, como José Korzeniak, quienes sostienen que la anulación de la norma - que se aplica desde la salida de la dictadura y que ya ha determinado situaciones jurídicas difíciles de revertir – no cambiará en nada la situación y que solo servirá para crear expectativas en caminos a recorrer, que según esas opiniones, no existen.
    El politólogo Jaime Yaffe, uno de los primeros en intentar interpretar la jugada del ex guerrillero tupamaro, sostuvo en un análisis primario, que el cambio de posición de Mujica (otro de tantos ¿y van?) aleja al líder del MPP de las posiciones del presidente, Tabaré Vázquez, que tiene posición explícita sobre este tema y que además se ha manifestado favorable a la candidatura del actual ministro de Economía, Danilo Astori, que se lanzará abiertamente a la carrera electoral, cuando renuncie a su cargo el 4 de setiembre, al regreso de la delegación que integra y que acompaña a Vázquez por una gira europea.
    Sin embargo también Astori ha ido jugando piezas, buscando perfiles que hagan potable su candidatura dentro de un mar contradictorias opiniones que lo cuestionan, especialmente provenientes del centro del espectro social, por la incidencia del IRPF (allí están las encuestas negativas que allí lo prueban) y desde la izquierda de la coalición, que ahora – con la novedosa voltereta de Mujica – debería comenzar a mirar con otros ojos al candidato del mayor grupo integrante de la coalición de izquierda.
    Pero ese apuro en el manejo de nombres y de candidaturas por parte de los grupos de opinión frenteamplistas, nos parece que incidirá en forma dudosa al faltar tanto tiempo, (todavía un año y dos meses), para el acto electoral, en que la consolidación definitiva de los que encabezarían a los encolumnados para competir por la candidatura a presidencia por la izquierda.
    Su éxito o fracaso dependerá de muchas cosas, entre ellas la incidencia que puede tener sobre nuestra economía la crisis que parece avecinarse en el mundo de las finanzas, con la caída sostenida de los “commodities” Que los candidatos frenteamplistas tengan realmente posibilidades de mantener las diferencias sobre los partidos tradicionales o “históricos”, que seguramente se alinearán en un haz para competir en un eventual balotaje, es harina de otro costal con una respuesta dudosa.
    El vicio de las candidaturas, tan adictivo como la “pasta base” y, quizás tan dañino para el proceso político del país como la droga para los jóvenes que, indefectiblemente, luego de pasar por la locura desembocan en la muerte, puede servir para quebrar las bases mismas de las seguridades con que los frenteamplistas enfrentaban de antemano la futura contienda electoral.
    Y existen elementos objetivos para sostener la convicción de que el camino que llevaría a repetir el triunfo electoral, está todavía abierto. No en vano existen elementos externos sustancialmente favorables, como el crecimiento notable del precio de las materias primas que multiplicó el valor de nuestra producción por mucho, a lo que se sumó – claro está – las bondades de una adecuada administración de los recursos con un intento distributivo que si bien no logró un exponencial resultado, sirvió para mejorar en mucho la situación de los asalariados (vía consejos de salarios), combatiendo paralelamente – no en vano se produjo un crecimiento consecutivo que ya lleva cinco años – los índices de desocupación que ya se encuentran a niveles estructurales.
    La mejoría del mercado interno determinó un crecimiento industrial y, por supuesto, la reducción de la capacidad ociosa existente, factor preponderante – nos parece – en el achicamiento del número de desocupados, lo que chocó contra algunas concepciones abstrusas del gobierno en torno al llamado Impuesto a la Renta de las Personas Físicas, uno de los “caballitos de batalla” del gobierno de izquierda que, en nuestra modesta opinión, también se ha convertido en su posible “Waterloo”.
    Podemos equivocarnos, pero nos parece que se erró el disparo, apuntando sobre los asalariados y jubilados – los sectores en que es más fácil de recaudar ya que no tienen la posibilidad de “escurrirse”, como los dueños del capital – en una “sui géneris” fórmula de justicia tributaria que llamaríamos “intra clase”, porque solo se aplica en los sectores de clase media, tratando de que los que ganan algo más paguen más para favorecer – se dijo- a los que ganan menos.
    Los especuladores, grandes capitalistas, grandes fortunas y empresas, quedaron fuera de la imposición progresiva que se dirigió, en una peligrosa política económica, al corazón mismo de la militancia frenteamplista que está integrada, obviamente, por este tipo de trabajador y jubilado. Creer, como algún integrante del gobierno, que los excluidos del impuesto, hecho magnificado más de la cuenta, porque en realidad quedan afuera del mismo los que no alcanzan a los mínimos imponibles. Ello es, en nuestra opinión, un camino publicitado que mueve a un tren en una vía muerta.
    Los que ganan poco saben muy bien que no pagan porque están en una situación cuasi ruinosa, en que sus sueldos y jubilaciones no llegan a las cifras mínimas que permiten una existencia adecuada. Un trabajador que tenga un sueldo que linde con la canasta básica de alimentos, que ya supera los 30 mil pesos mensuales, es sancionado con un alto impuesto que supera el 20 por ciento.
    Claro, el Estado necesita recursos. Hay que financiar la seguridad, la defensa nacional, la educación, la salud, hacer frente a las deudas externas, pagar sueldos y contribuir a las jubilaciones y para ello se necesitan recursos cuantiosos. Pero, ¿el camino más idóneo fue el elegido? ¿No pudo haberse buscado un sendero más justo, gravando también a los grandes tenedores de capitales, acción debió realizarse con la suficiente inteligencia, atendiendo justos “equilibrios” para que los capitales no se escaparan del país? La inversión extranjera es importante, más allá de que se debe controlar y evitar sus extralimitaciones, pero no debe reinar ese interés sobre todos los demás.
    El ejemplo de la empresa Botnia es aleccionante, ya que su puesta en marcha significó y determinará cambios muy profundos y la modernización de nuestra estructura productiva que solo, telarañas muy viejas y que todavía no se han removido, como es el caso de AFE, siguen deteniendo.
    Resumiendo. Dentro del actual panorama, algo a la uruguaya, bañado en nuestras pequeñeces políticas, en el cual no aparecen por ningún lado los que sostengan que la lucha que llevan en la coalición de izquierda no es por candidaturas, ni por perfil ismos en post de nuevos lugares en el futuro gobierno. Incluso quienes se definen por la reelección presidencial.
    Para englobar esta afirmación permítaseme terminar la nota con una cita: “Hace dos o tres meses, un amigo uruguayo me alcanzó – decía la periodista argentina, Alicia Dujovne Ortiz, en nota publicada por Página 12 y fechada en París - un manifiesto escrito en francés, llamativa y conmovedoramente titulado Utopía, que un grupo de socialistas y ecologistas “transversales” franceses acababa de dar a luz. Como en este momento, en el PS de este país se arrancan las mechas preparando congresos asesinos, le pregunté qué pensaba de la posible ascensión de tal personajito socialista frente a tal otro y ligado con el de más allá, que era, hasta hace poco, su enemigo jurado. “Ah, no –me contestó–, nosotros no presentamos candidatos, sino ideas”
    Esas palabras se adaptan perfectamente al sainete uruguayo, quizá menos emotivo que el francés, pero al que éste no tiene gran cosa que envidiar si bien se mira. Veremos ahora cómo se perfila Astori luego de la “movida” para ganar a la izquierda iniciada por Pepe.
    Veremos.

    (Publicado en Bitácora del 24 de agosto de 2008)

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  • Sainete y gravedad


    Por Alicia Dujovne Ortiz (*)

    “Ah, no –me contestó–, nosotros no

    presentamos candidatos, sino ideas"

    Respuesta a una pregunta de la periodista

    .

    André Gorz

    Desde París

    Hace dos o tres meses, un amigo uruguayo me alcanzó un manifiesto escrito en francés, llamativa y conmovedoramente titulado Utopía, que un grupo de socialistas y ecologistas “transversales” franceses acababa de dar a luz. Como en este momento, en el PS de este país se arrancan las mechas preparando congresos asesinos, le pregunté qué pensaba de la posible ascensión de tal personajito socialista frente a tal otro y ligado con el de más allá, que era, hasta hace poco, su enemigo jurado. “Ah, no –me contestó–, nosotros no presentamos candidatos, sino ideas.” Recordé sus palabras al contemplar, de lejos, el sainete argentino, quizá más emotivo que el francés, pero al que éste no tiene gran cosa que envidiar si bien se mira.

    Al sainete criollo por su costado agrario se ha dado en catalogarlo como “nueva derecha”, aludiendo a una derecha químicamente impura, vale decir, capaz de englobar elementos contradictorios, digamos de izquierda, y de integrarlos dentro de un discurso vistoso donde todo vale. Un De Angeli apoyado por partidarios de Lev Davidovich; un Buzzi que –hará de esto tres años– se oponía a la pauperización de la tierra y de sus trabajadores derivada del cultivo de la soja transgénica y que ahora está con la Rural pero alaba a Evo Morales; y, por el otro lado, un gobierno popular con un Zar y una Zarina psíquicamente recluidos en su Palacio de Invierno, ¿no parecen cosa e’mandinga, para seguir con la prosa campera que, unida a la futbolística –raros han sido los comentarios del conflicto que no introdujeran términos tales como “embarrar la cancha” o “correr el arco”– campea entre nosotros desde tres meses atrás?
    Visto desde otras playas, con todo, el asombro es menor. Todo liderzuelo más o menos carismático que acierta con el tono y el lenguaje, campechano y visceral, necesario para encauzar el malhumor de “la gente”, presentándose como un patriota con rasgos revolucionarios hasta socializantes representa, sea donde fuere, esa derecha de escasa novedad. Sin retroceder demasiado en el tiempo, porque queda antipático sacar a relucir a Hitler y a Mussolini cada vez que llueve, Le Pen agigantó su partido gracias al aporte de los comunistas desencantados (a quienes ha venido a sumársele, poco ha, un popular humorista antisemita “de izquierda” llamado Dieudonné). También es cierto que un Le Pen de extrema derecha puede pincharse con la misma velocidad con que se había inflado si un Sarkozy de “derecha desacomplejada” le succiona votos utilizando su misma técnica, que consiste en “decir en voz alta lo que todos piensan”, léase en manifestar su xenofobia sin complejos, y en juntarse con muchachos de izquierda para que ya no se entienda quién es quién. Al votar en contra de su propio partido y a favor de Sarkozy en un reciente congreso donde su voto sirvió de desempate, el viejo mitterrandista Jack Lang ha asumido un papel cobiano, mostrando una imagen política cuya característica fundamental consiste en ser ideológicamente ilegible y humanamente cristalina: ¿en el fondo qué congreso argentino, francés, uruguayo o camerunés no es un mero recuento de votos o porotos, éstos para vos y éstos para mí?
    Es tal como me lo escribió hace días el dirigente cartonero Ernesto Paret, y que los hay los hay, los pobres siguen sirviendo de porotos para el recuento. Perón lo dijo más grueso, “la gilada”, y Paret, más fino: “a los pobres nos instrumentan”. De ahí lo bienvenido de estos seres extraños, los de Utopía, a los que se podría denominar de “novísima izquierda”, porque hubo otra, en los ’60, que se puso “nueva” al irse del PC. No es la sola diferencia. Esta novísima que digo ha comprendido que el verdadero y único y urgente y espeluznante problema de la Argentina y del mundo es el hambre. El que existe y el que se viene. Alguien últimamente lo ha llamado “tsunami silencioso”. Por eso la novísima se arremanga a pensar. Aunque haya grupos similares en todas partes, se trata de una tendencia que en total reunirá a tres gatos locos, de acuerdo, pero por algo se empieza. Entre sus pares argentinos me importa mencionar el GRR, que no es un gruñido de rabia ante lo que sucede, aunque estaría justificado, sino un Grupo de Reflexión Rural, que propone proyectos chicos y factibles, alejados del porotaje político y, por ende, poco visibles.
    En la tapa de manifiesto de Utopía puede leerse: “¿Pero entonces –dijo Alicia (la de las maravillas, obvio)–, si el mundo no tiene ningún sentido, quién nos impide inventar uno?”. El texto, colectivo, está puesto bajo la advocación de André Gorz, el pensador y colaborador de Sartre que se suicidó el año pasado, a los ochenta y pico de años, junto a su esposa Dorine, porque ninguno de los dos quería sobrevivir al otro. Su testamento político, que va de prólogo, se intitula con gran sencillez: “La salida del capitalismo ya ha comenzado”.
    Buena noticia pero ¿por qué? Porque “la economía real se ha convertido en un apéndice de las burbujas financieras”. Frente a lo que él y varios otros definen como un “abismo” al borde del que caminamos (otra imagen, frecuentemente utilizada, es la de que el sistema “se estrella contra la pared”), “no hay ninguna ‘mejoría’ que esperar –escribe Gorz justo antes de su muerte–, si se la juzga según los criterios habituales: no habrá más `desarrollo’ en forma de más empleos, más salarios, más seguridad; no habrá más ‘crecimiento’ cuyos frutos puedan ser socialmente redistribuidos y utilizados por un programa de transformaciones sociales, desde adentro del sistema, que trasciendan los límites y la lógica del capitalismo. Las promesas y programas de regreso al empleo a tiempo completo son espejismos que tienen como única función mantener el imaginario salarial y mercantil, vale decir, la idea de que el trabajo debe necesariamente ser vendido a un empleador y los bienes de subsistencia comprados con la plata ganada”. Hoy el imperativo de supervivencia lleva un nombre: decrecimiento. De acuerdo con lo cual, los “utopianos” adeptos al alterdesarrollo manifiestan: “Las tres primeras alienaciones de nuestras sociedades desarrolladas son el dogma del crecimiento, el del consumo y el de la centralidad del valor-trabajo”.
    El manifiesto, que se publicará, espero, en castellano, es un vivero de ideas frescas. De entre todas ellas he entresacado dos que me inspiran particular cariño: la autoproducción (prácticas alternativas en ruptura con el capitalismo, que para Gorz vienen especialmente del “Sur del planeta”, sobre todo de las favelas brasileñas) y el subsidio universal. No entro en detalles (ellos sí lo hacen, y cómo), pero destaco el hecho de que la instauración de este subsidio como un derecho para todos, desde el nacimiento hasta la muerte, implica nada menos que cuestionar los principios mismos del capitalismo y choca, por supuesto, con un “bloqueo cultural e intelectual”. Y no precisamente de la derecha, nueva o vieja, o no sólo de ella: uno de los paladines del decrecimiento, Serge Latouche, propone “descolonizar a la izquierda del imaginario progresista”. Ardua tarea.
    Es por eso que al leer en este diario una nota de Mario Wainfeld sobre las nuevas medidas proyectadas en la Argentina tras el fracaso de las retenciones, salté literalmente hasta el techo. Nada mejor que citarlo para dejarlo claro: “La CTA volverá a presentar una de sus más estimables banderas, la universalización de la asignación familiar por hijo. Se trata de un mecanismo de redistribución de la riqueza, que acortaría la brecha entre trabajadores formales (que agregan a sus sueldos esas asignaciones) versus los informales o desocupados. Una forma de ir reparando uno de los datos más chocantes de la nueva configuración de la clase trabajadora. El oficialismo (incluidos los dos presidentes y la ministra de Desarrollo Social) han sido remisos a la herramienta, por juzgarla contraproducente para la cultura del trabajo y, eventualmente, superflua ante la baja del desempleo. El transcurso del tiempo ha matizado su juicio, pues se corroboró que la creación de puestos de trabajo no terminó con las desigualdades al interior de la clase obrera: el primer nivel del Gobierno presta más escucha a la propuesta. El propio Kirchner pidió a economistas cercanos a la CTA un cálculo del costo de esa política social innovadora, que crearía un nuevo derecho ciudadano”.
    La asignación por hijo existe en Francia desde después de la guerra. La idea de la CTA es menos esplendorosa que la de Utopía, pero por algo, nuevamente, se empieza, sobre todo si contribuye a llenar estómagos y a descolonizar cabezas. Con respecto a la autoproducción, el año pasado visité una serie de cooperativas de cartoneros que, dentro de la infinita modestia del conjunto, funcionan. Detrás de muchas de ellas hay ONG alemanas o canadienses. ¿Y el Gobierno? “El Ministerio de Desarrollo Social se fía de los punteros políticos, entonces manda heladeras a un barrio de invasión que no tiene electricidad. Las usamos de ropero”, fue la respuesta. Conclusión, los cartoneros se las arreglan solos. No protestan, no se disfrazan de gauchito ni andan agitando retratos. Falta de tiempo, sin duda: ellos se ocupan de sobrevivir. Si algo le pedirían a un Estado que no los ve, ni los oye, no son promesas de trabajo que saben vanas, sin necesidad de que Utopía se los explique, sino un acompañamiento dentro de lo que ellos mismos se han inventado: reconocimiento oficial para que los trabajadores existan y máquinas para moler las botellas de plástico y venderlas bien. Aunque suene tremendo, la frase de Alicia sobre inventar el mundo, a ellos se les aplica como a nadie.
    A este gobierno se le está aconsejando con razón que emerja de la crisis por izquierda. Bueno, ahí tiene dos excelentes ideas, “chiquititas pero cumplidoras”, como decían en mi infancia de ciertas píldoras, para poner en práctica: una actividad en marcha que es ecológica porque recicla objetos fabricados con petróleo, y un poquito de plata por cada hijo. No sé si con eso salimos del capitalismo, pero que habrá menos pobreza, seguro, y más seriedad, también. El sainete puede darnos risa mientras no vayamos hasta la puerta a ver cómo los pibes comen basura.

    (*) Periodista y escritora. Argentina.

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  • La novelista que fue venerada por la derecha financiera de EEUU

    Muy popular en Estados Unidos y venerada por Ronald Reagan, la filósofa y novelista Ayn Rand (1905-1982) da vida en sus obras de ficción a héroes solitarios, limitados por sus semejantes. Tal elogio al “creador incomprendido” permite dar crédito a la visión de un individuo que no encuentra salvación más que en sí mismo.

    por François Flahault (*)

    Aprovechando una reunión del FMI en 2004, el consejero económico de Putin, Andrei Illiaronov, abordó a Alan Greenspan, en ese momento presidente de la Reserva Federal estadounidense, regocijándose de poder conversar con él acerca de una mujer que ambos admiraban y que Greenspan frecuentó durante mucho tiempo: Ayn Rand (1).
    Pocos han oído hablar de ella en Europa, aun cuando es autora de dos inmensos best-sellers en Estados Unidos, The Fountainhead (El Manantial)(1943) y Atlas Shrugged (La rebelión de Atlas)(1957). El último es una saga donde se mezclan grandes empresarios estadounidenses, investigación y utopía. Individuos excepcionales desaparecen misteriosamente, unos después de otros. El resultado es el derrumbe de la civilización estadounidense. La investigación gira en torno a aun ingeniero, John Galt, que también ha desaparecido. Una desaparición particularmente intrigante porque deja tras él, inacabada e inexplorada, una invención revolucionaria, un motor que se alimenta de una fuente inagotable, omnipresente y gratuita: la electricidad estática contenida en la atmósfera. Luego nos enteramos de que John Galt se ha retirado voluntariamente de la sociedad. En efecto, considera que sus miembros improductivos chupan la sangre de los individuos que crean y producen, ejerciendo un poder abusivo cuya posta toma el Estado. Las otras desapariciones también se explican, porque John Galt había incitado a un cierto número de espíritus superiores a seguirlo, llevándolos así a la huelga más desastrosa de la historia de Estados Unidos.
    John Galt y sus compañeros fundan la ciudad de Galt-Gulch en una región aislada y montañosa de Estados Unidos, donde esos al margen de la ley económicos (economic outlaws) pudieran expresar con toda libertad sus capacidades de crear, de inventar y de emprender. Se encuentra en preparación una película basada en Atlas Shrugged; y se dice que Brad Pitt y Angelina Jolie (admiradora de Ayn Rand) tendrán los papeles principales.
    Como la popularidad de Ayn Rand es comparable a la de Ron Hubbard, el fundador de la Iglesia de la Cienciología, no resulta sorprendente que un grupo de discípulos haya querido realizar la utopía. En 1995, trece años después de la muerte de Ayn Rand, apareció en The Economist y Time Magazine una página doble de publicidad: la gran idea del “genio profético” (prophetic genius) ya no era sólo un sueño, era una entidad viva y legal, Laissez Faire City; voluntarios del mundo entero fueron llamados a unirse a ella. En 1998, los miembros de Laissez Faire City proyectaban comprar tierras en Costa Rica. Luego, ante las dificultades encontradas, se orientaron hacia la idea de un territorio virtual en Internet. Finalmente como, en el fondo de lo que se trata es de no pagar impuestos (una exacción inmoral, según Ayn Rand, mediante la cual el Estado se apropia del dinero de los particulares), los promotores de la utopía terminaron por comprender que ya había sido realizada, bajo una forma ciertamente menos apasionante, pero cada vez más floreciente: los paraísos fiscales.

    Filosofía “objetivista”

    El itinerario de Ayn Rand explica sin duda su ideología. Nacida en Rusia a comienzos del siglo XX, con el nombre de Alice Rosenbaum, huyó de la Unión Soviética en 1926 para ir a Estados Unidos. Ahora bien, tanto la ideología comunista como la doctrina que defiende lo contrario, cada una a su manera, son tributarias del mito de Prometeo. Al emigrar, Ayn Rand pasó de un país que desnaturalizaba la ambición prometéica y la utopía, a otro que, según ella, encarna el éxito. Se mantuvo activa hasta el final de los años ’70 (murió en 1982), y ejerció una influencia considerable en la vida intelectual y política estadounidense, especialmente en la alta administración republicana; Ronald Reagan integraba la lista de sus discípulos más fervientes. Un Ayn Rand Institute (2) se dedica a difundir su filosofía “objetivista”, con el fin de promover el libre mercado, el individuo, la libertad y el ejercicio de la razón como antídotos contra el multiculturalismo, las políticas ambientales, las corrientes de pensamiento que le otorgan una importancia exagerada al Estado, y otras manifestaciones de irracionalidad. Ochocientos mil ejemplares de las obras de Ayn Rand se venden cada año. Pero de allí a compararla, como lo hacen algunos de sus discípulos, con Hanna Arendt…
    The Fountainhead (El manantial) es su otro gran best-seller y su título representa la fuerza creadora que se origina en el corazón del individuo. Es la historia de un arquitecto genial e intransigente, en conflicto con la incomprensión y el conformismo. Hacia el final de la novela, el arquitecto Howard Roark comparece ante un tribunal porque ha sido acusado de haber dinamitado un conjunto de edificios recién terminados. ¿Por qué destruye su obra? Porque fue desnaturalizada, bastardeada: a pesar de la garantía formal de que sería realizada tal como él la había concebido, el aspecto de los edificios había sido modificado con el fin de adaptarlo al gusto del público.

    El genio incomprendido y solo

    El lector asiste entonces a una de esas escenas de procesos judiciales, tan frecuentes en las ficciones estadounidenses. Howard Roark hace su propia defensa. E inicia así su alegato:
    “Hace miles de años, un hombre hizo fuego por primera vez. Probablemente fue quemado vivo sobre la hoguera que había encendido. Fue considerado un malhechor que había robado al demonio un secreto al que la humanidad temía. Pero, gracias a él, los hombres pudieron calentarse, cocinar sus alimentos, iluminar sus cavernas. (…) A ese hombre, el pionero, el precursor, lo volvemos a encontrar en todas las leyendas que el hombre ha imaginado para explicar el comienzo de todas las cosas. Prometeo fue encadenado a una roca y descuartizado por buitres porque había robado el fuego de los dioses. Adam fue condenado a sufrir porque había comido del fruto del árbol del conocimiento. (…) Los grandes creadores: los pensadores, los artistas, los sabios, los inventores, se han levantado siempre, solitarios, contra los hombres de su tiempo (3)”.
    La destrucción de los edificios, aboga Howard Roark, no es un delito, porque el artista, dueño de su obra, tiene derecho a destruirla cuando no corresponde a su idea creadora. Es precisamente el rechazo del artista a conformarse a las exigencias de la sociedad, lo que le procura las mayores ventajas. Howard Roark, como un nuevo Prometeo, defiende los valores del individuo; y los valores del individuo son los de Estados Unidos. El jurado dio su veredicto: inocente.
    En 1949, King Vidor llevó al cine The Fountainhead, con Gary Cooper en el papel del arquitecto. Ayn Rand escribió ella misma el guión de la película, que fue presentada en Francia con el título El Rebelde. Cuando uno la descubre -por casualidad, una tarde en la televisión- la mira como a otras películas de Hollywood: Gary Cooper, héroe solitario e indomable en medio del conformismo reinante o ante hombres poderosos y cínicos; cambios de situación desde el éxito al fracaso y a la inversa; una heroína seductora e independiente, pero finalmente conquistada: todo está allí.
    El espectador europeo no percibe forzosamente la dimensión propagandística que encubre la película. Porque Ayn Rand incluye en ella, como en sordina, el mensaje político que había sido formulado claramente en su novela. No trata de obligar a aceptar sus ideas, sino, más hábilmente, de mostrar la realidad de tal manera que el público, cautivado por el cuadro que se le ofrece, las perciba como una consecuencia natural de ese cuadro. Como ocurre generalmente con las películas estadounidenses de intención patriótica, religiosa o política, El Rebelde le reconoce al espectador el derecho a gozar de la ficción en sí misma y por sí misma. La propaganda hollywoodense comprendió que al incluir la prédica de manera sigilosa, la comunicaba mejor que al pregonarla. Roark, como creador, sigue su propio camino. Sólo cuenta su trabajo; nadie lo domina. No tiene ni Dios ni amo. A través de Roark, lo que se reconoce y se pone en foco es el deseo universal de existir libremente.
    En Europa, el tipo romántico del genio se ilustra con poetas, escritores y músicos. Pero el genio creador, modernizado y a la estadounidense, ya no trata de evadirse del mundo material sino de transformarlo. El arquitecto es un artista, pero también un constructor. Los artistas románticos europeos eran gente de salón. Los del Nuevo Mundo no llevan chaleco rojo ni usan puntillas. Roark es un obrero, un hombre de trabajo, un Stajanov estadounidense. El hombre se afirma en su relación con la materia: control, dominio, fuerza brutal, virilidad. Desde la primera página de la novela, Ayn Rand anuncia el tono: Howard Roark se yergue, desnudo, en la cumbre de un acantilado.
    “Todo lo que es real existe de manera independiente.” Ayn Rand piensa, como Nietzsche, que la humanidad está justificada por sus grandes hombres ¡allá ellos los personas comunes!, entre las cuales, con toda seguridad, ella no se incluye). Comparte su crítica de la filantropía, su desdén por la multitud y, sobre todo, su fe en el individuo que existe por sí mismo, que no tiene necesidad de los otros y que saca lo que crea de su propio interior. El prometeísmo de Ayn Rand no hacía presagiar la mojigatería de la que se rodeó la revolución conservadora estadounidense. Se mantiene cerca de la rebeldía romántica y de su neo-paganismo (4). El alegato de Roark es, en realidad, un largo elogio de sí mismo:
    “El creador no sirve a nadie ni a nada. Sólo vive para sí mismo. Y al vivir únicamente para sí mismo se entiende que sea capaz de realizar las obras que constituyen el honor de la humanidad. El creador ha hecho más de lo que el altruista puede imaginar para suprimir en la tierra todas las formas de sufrimiento, tanto morales como físicas. El hombre que se esfuerza por vivir para los otros es un hombre dependiente. Él mismo es un parásito y transforma a los otros en parásitos. […] El objetivo del creador es la conquista de los elementos; el objetivo del parásito es la conquista de los demás hombres. El creador vive para su obra. No tiene necesidad de los otros. El parásito vive por dependencia. Necesita de los otros”.
    El panadero, según Adam Smith, no fabrica su pan por filantropía, sino por interés. Al vivir sólo para sí, al realizarse como un puro individuo, cada uno concurre involuntariamente y por añadidura al bien general. Este optimismo se basa, a su vez, en la creencia de que la interdependencia no es un rasgo constitutivo de la condición humana sino sólo una patología, ciertamente difundida, pero que por contraste destaca la verdadera naturaleza del hombre sano. Por eso la única forma de relación que existe entre seres independientes es, según Ayn Rand, el librecambio: “Los intereses racionales de los hombres no se contradicen, y… no puede haber conflictos de intereses entre hombres… que tratan los unos con los otros sobre la base de un intercambio libremente consentido” (5).
    Ayn Rand justifica así una ética que resulta notable por el hecho de que no supone ningún deber hacia los otros, sino únicamente respecto de sí mismo. Así desaparecen, mágicamente, las múltiples formas de interdependencia, las relaciones de fuerza, los abusos de poder, las injusticias y las violencias que envenenan la existencia de la humanidad y contra las cuales, en la vida real, el recurrir a la razón se revela desgraciadamente como ineficaz.
    La ideología de Ayn Rand está dirigida en primer lugar a los “dominantes”. Los conforta en la ventajosa idea que ellos tienen de sí mismos, y les permite trasladar a un segundo plano lo que en realidad son: personas para las cuales es esencial pertenecer a redes poderosas y que hacen esfuerzos para ocupar en ellas su lugar. Pero se prodiga también –y esto constituye su gran fuerza- entre aquellos que ocupan posiciones más modestas. Éstos están sin duda más aislados, lo que constituye para ellos una fuente de dificultades, pero el modelo que les proponen Howard Roark o John Galt les ofrece, en la medida en que se identifiquen con él, una compensación imaginaria y una fuente de estima de sí mismos. Les permite estar orgullosos de aquello que, en realidad, los debilita. Como la fe en el individuo se apoya en el ejemplo de aquellos que tienen éxito, el capital social con que éstos gozan se mantiene en silencio con el fin de resaltar su valor personal. El fracaso de aquellos que siguen estando en la parte más baja de la escala social, es imputado a la falta de cualidades personales.
    Entre las formas inevitables pero saludables de dependencia, evidentemente hay que considerar, en primer lugar, los vínculos que unen a cada generación con la precedente. En relación con esto, resulta sintomático que en los dos grandes best-sellers de Ayn Rand, que son muy voluminosos, no haya lugar para el personaje de un niño. Y es q