A veces alguien me ha preguntado lo que significa mi nombre "Angelsinalas" o por qué "Volar sin alas" y hoy he querido compartirlo con todos vosotros.
Mi blog ha ido evolucionando desde que empezó hasta el día de hoy, al igual que yo. El nombre que tengo y con el cual me siento muy identificada, se debe a que en aquellos momentos de iniciar el blog....me sentía sin alas, como si me las hubiesen cortado.
Pero con el paso del tiempo, me dí cuenta que nadie puede cortar las alas....todos las tenemos, solo necesitamos el momento exacto para desplegarlas.
Más tarde y sin necesidad de cambiar de nombre, me sigo sintiendo un Angel sin alas, porque no las necesito para volar, lo puedo hacer igualmente sin ellas. Además si volara no tendría los pies sobre la tierra, con lo cual veo la realidad tal cual és sin necesidad de andar por las nubes. Me gusta sentir bajo mis pies, la tierra que piso.
Elegir el camino que queremos, dependerá de la actitud que uno tenga ante los acontecimientos y ser dueño de las riendas de su propia vida. Quererse a uno mismo y valorar las experiencias vividas para enriquecerse como persona....no tiene precio. Seguir teniendo inquietudes y pensar que la vida te puede sorprender cada día es "Volar sin alas".
Eran las fiestas del lugar y todo andaba muy animado. Las calles engaladas con sus mejores trajes, mientras ellas paseaban intentado disfrutar de lo se encontraban a su paso. Charlaban, reían y en una plaza repleta de flores hicieron un descanso para tomar algo. Todo respiraba alegría y color, el azahar llenaba el ambiente con su peluciar aromar. La fuente parecía como si saltara más fuerte aún que de costumbre....los chorillos de agua salpicaban en la cara, dejando a su paso un hilo de gotas cual rocío.
De repente, aparecieron ellos, todos vestidos para la ocasión, peinados y repeinados, y con ese aire altanero que tienen en momentos como esos. Las saludaron con fuertes abrazos y besos....hacía tiempo que no se veían...pronto aparecerion las risas tontas.
Se sentaron con ellas, y cual fué la sorpresa, que estaban ellos en un rincón todos juntos y ellas al otro lado, como la canción aquella...."los niños con los niños y las niñas con las niñas". Después de unos intercambios de palabras y poniendose al día de todo un poco....seguían sentados de igual forma.
Una de ellas se levantó con energía, cogió su bolso y dijo en voz alta "ahí os quedaías, yo me voy". Y sin mirar hacia atrás se fué y dejó a todos los que allí estaban, sorprendidos.
Pensó que ellos son muy valientes cuando están en público, pero también que no son capaces de demostrar sus sentimientos, (solo en la intimidad)....y ante esa pantomima, prefirió hacer "mutis por el foro".
Ponerse pequeñas metas y conseguirlas, hace que la vida tenga sentido. No es necesario grandes metas, que nunca llegaremos a alcanzar...sino las esenciales para que el rumbo de nuestra vida, sea de verdad como queremos. El sacrifico que hay que hacer, merece la pena, porque el premio somos nosotros mismos.
Tirar la toalla, no sirve de nada y sin embargo, hace que nos sintamos peor. Por tanto, luchar por aquello en lo que creemos y llegar hasta alcanzarlo, nos puede reportar muchas satisfaciones.
Con cada meta conseguida, debemos darnos un premio y así nos alentaremos a seguir hasta conseguir lo que nos hemos propuesto.
Conseguir llegar a la meta es parte de nuestra propia felicidad.
Pero pocas son las ocasiones en las que nos paramos a pensar en aquello que hemos conseguido y sin embargo nos lamentamos sin razón de ser, por lo que nos falta.
La vida es una continua apología, sin embargo podría ser de otra forma, solo tenemos que pararnos y mirar a nuestro alrededor...seguro que nuestro entorno no es tan oscuro como creemos.
Deberíamos estar contentos de lo que disponemos y no hacer apología de lo que en realidad no es necesario.
Solo se escuchaba el chisporroteo de la lluvia en el asfalto. Las luces zigzageaban como luciernagas en la oscuridad. Cuando de pronto, irrumpió el chirrido de unas ruedas, que se deslizaban sobre la carretera mojada. El coche se detuvo y se escuchó un ruido ensordecedor. La oscuridad se iluminó de un color rojizo anaranjado, pasando por el verde, terminando con el humo que la lluvia intentaba difuminar en el horizonte.
En un impulso inexplicable para su milimetrada vida, tuvo presente el recuerdo de la persona que en un tiempo dio sentido a su destino. En las cenizas que envolvían su dolorido cuerpo, aun le sobraron fuerzas para marcar un numero de teléfono, esperando oír ahora como nunca su voz, pero ella no contestó....ya no contestaría más a sus llamadas.... solo podía ofrecerle su silencio.
Ver la vida de un solo color, no ayuda a nada, cuando disponemos de toda una gama de colores a nuestro alcance....solo hay que alargar la mano para acceder a ellos.
No todo es blanco o negro...los demás colores también existen y por tanto ¿por qué prescindir de ellos?
La vida es como un prisma que según le dé la luz por un sitio u otro, la paleta de coleres se abre como un abanico ante nosotros. Solo dependerá el querer verlos o seguir viviendo en blanco y negro.
Todos ellos tienen su importancia y no deberíamos escatimar en utilizarlos para ver a través de ellos todo cuánto pasa por nuestras vidas. Cada día tenemos la oportunidad de sentir cada color y cada luz, por muy pequeña que sea....por tanto hagamos que el prisma y su arcoiris forme parte de nuestro universo.
En algunas ocasiones, enfadarnos por cuestiones sin importancia, no nos lleva más que a la frustración. En realidad no se resuelve nada con ello y sin embargo, sí nos quedamos con un cierto malestar.
Deberíamos pararnos a pensar, antes de decir algo de lo que luego nos arrepintamos.
El daño que se puede causar a otra persona se podría evitar y pensar que las cosas importantes se dialogan, ni se imponen ni se hablan a gritos.
Aprender a controlar nuestras emociones, evitaría muchas situaciones que llegan a crispar el ambiente.
Por tanto, pensemos en tratar a los demás como nos gustaría que lo hiciesen con nosotros.
Hay momentos en la vida en los que creemos que todo nos vá mal y lo atribuimos a la mala suerte. Pero sin embargo vivimos otros en los que parece que todo vá bien. Los momentos en la vida son como una noria, giran sin parar...a veces nos toca perder y otras ganar.
Las vivencias que tengamos hemos de aprovecharlas al máximo y sacarle todo el jugo posible, porque otras iguales no volverán. Todos los momentos son únicos e irrepetibles, por tanto quedemonos, en la medida de lo posible, con las situaciones satisfactorias y dejemos pasar las que no lo son tanto.
Siempre hay algo por lo que debemos sentirnos afortunados. Cada día que nace es un privilegio que no sabemos valorar....y deberíamos hacerlo, porque cada minuto de nuestra vida es tan valioso como nosotros mismos.
Los momentos son aquellos que vivimos cada hora del día ¿ por qué ignorarlos?